EE.UU. y la guerra fría contra gobiernos latinoamericanos progresistas

Adalid Cabrera Lemuz

La Época

 

Estados Unidos no ha descuidado sus afanes hegemónicos en América Latina y desarrolla desde hace varios años una suerte de «guerra fría» o de «Golpes suaves» en los países que cuentan con Gobiernos progresistas mediante la introducción en los países de supuestos programas de cooperación que son articulados por la Agencia de Cooperación del país del norte (USAID), según la abogada estadounidense-venezolana Eva Golinger.

La abogada, autora de los libros «El Código Chávez», «Bush vs Chávez, «La Telaraña Imperial» y «La Mirada del Imperio Sobre el 4F», ha investigado las estrategias de injerencia manipuladas desde la Casa Blanca a lo largo de los años en América Latina. Golinger participó en conferencias en las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz.

 

Señaló que si bien en el pasado la intervención del poder del norte en los países Latinoamericanos ha sido frontal al impulsar movimientos sediciosos y golpes militares contra Gobiernos que no le eran afines o que no respondían a las presiones de sus agencias políticas y económicas, en esta nueva fase ha retomado políticas que en el pasado utilizó en otros continentes mediante la denominada «Guerra Fría».

 

¿En qué consiste la «guerra fría»?

 

La «Guerra Fría» consiste en aprobar financiamientos con el visto bueno del Congreso norteamericano supuestamente para apoyar los mandatos democráticos, pero siempre y cuando éstos no sean contestatarios de Estados Unidos, sino sumisos a sus dictámenes.

 

Como reveló el presidente de Bolivia, Evo Morales, en el pasado la misión diplomática de Estados Unidos en La Paz se encargaba hasta de dar el visto bueno a los gobiernos bolivianos para la designación de Ministros o autoridades militares.

 

En ese entonces era un aval que Estados Unidos conceda a un político la visa de ingreso a ese país. Lo contrario mermaba sus posibilidades de acceder a cargos importantes o mantener su vigencia en la política.

 

El ministro de la Presidencia, Juan ramón Quintana, denunció que cuando se inició el mandato de Morales, se detectó que en el propio palacio de Gobierno funcionaba una agencia de la inteligencia norteamericana sometida a la CIA desde donde se ejercía el control de las comunicaciones telefónicas de las autoridades.

 

Otro tanto sucedía en el seno de las Fuerzas Armadas para asesorar a los organismos de inteligencia militar.

 

Evo suspendió presiones extranjeras

 

Sin embargo, en forma gradual el actual Gobierno ha adoptado medidas para cortar esos excesos y prácticas de injerencia en la soberanía de un país, al punto que a mediados del año pasado dispuso la expulsión del entonces embajador de Estados Unidos en Bolivia, Philip Goldberg, debido a que incurrió en actividades de desestabilización del Gobierno y de la democracia al fomentar las actividades de los grupos de oposición, fundamentalmente en los departamentos de la denominada «Media Luna» (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija).

 

Posteriormente el Presidente también definió la salida de los agentes de la Oficina anti drogas de Estados Unidos que operaban en Bolivia, acusándolos de haber trabajado prácticamente como la inteligencia policial de los grupos opositores que entre agosto y septiembre del año pasado provocaron enfrentamientos e incidentes con las fuerzas del orden.

 

Según Golinger, en esa etapa se observó la forma cómo Estados Unidos, mediante sus agencias económicas y políticas en Bolivia, fomentaron a la oposición política y cívica de algunos departamentos entregándoles recursos económicos para sus manifestaciones e inclusive desarrollando una estrategia mediática para desacreditar al Gobierno de Morales.

USAID y las elecciones

 

Golinger reveló que la agencia estadounidense de cooperación económica (USAID) maneja unos 120 millones de dólares anuales en Bolivia, de los que por lo menos entre el 60 y el 70 por ciento fueron desviados desde 2006 a los sectores políticos de oposición, bajo el argumento de que iban a servir a los programas de desarrollo humano.

 

De acuerdo con la investigadora, en la actual coyuntura los objetivos de la política estadounidense están dirigidos a fomentar las actividades de la oposición para crear un liderazgo alternativo que haga frente a la candidatura del presidente Evo Morales en las elecciones generales de diciembre de este año.

 

Para Golinger, están engañados aquellos que consideran que USAID ha dejado de operar en Bolivia como uno de sus principales brazos del Departamento de Estado.

 

Hizo patente su convencimiento de que los a anuncios realizados por el nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para iniciar una relación más fraterna con América Latina son de difícil cumplimiento y solamente se han convertido en enunciados porque en el país del norte funcionan políticas que se han mantenido a lo largo de varios gobiernos demócratas y republicanos.

 

Golinger subrayó su convencimiento de que la agencia estadounidense no ha dejado de actuar en Bolivia al igual que en el país caribeño, pese a los controles de las autoridades.

 

De acuerdo con esos informes, USAID y el gobierno de Estados Unidos hicieron operativa una denominada Fundación Nacional para la Democracia para apoyar a movimientos cívicos, como el controlado por organizaciones oligárquicas del departamento de Santa Cruz a través de los cuales apoyó campañas autonomistas e inclusive de presión sobre el pago del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), que fueron el origen de fricciones con las autoridades.

 

Mercenarios

 

Golinger dijo que no sería nada raro que la inteligencia estadounidense mediante la CIA y las agencias económicas hayan actuado directa o indirectamente en la denunciada conformación de un grupo terrorista mercenario con el objetivo de desestabilizar al Gobierno y desencadenar un magnicidio como fue denunciado por el propio Presidente Evo Morales Ayma.

 

La experta enfatizó que son varias las organizaciones norteamericanas que operan con esos objetivos en el mundo, no solamente en Latinoamérica.

Anotó que cuenta con información sobre el viaje de un grupo de miembros de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) a Estados Unidos financiado por estas agencias de cooperación para participar en algunos talleres de «Formación táctica en lo que se denomina el golpe suave», que es una forma de desestabilización para debilitar y neutralizar los pilares del Poder estatal.

 

Golinger manifestó que esta estrategia fue utilizada por la potencia del norte en la ex Yugoslavia, Georgia, Ucrania, Líbano y otros países con el fin de apoyar acciones de división, algo parecido a lo que se denunció en Bolivia por parte de grupos de la oligarquía que rechazan el proceso de cambio que sustenta el Gobierno del Presidente Morales y que busca cortar las prebendas económicas de las que gozaban en el pasado

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