Costa Rica : La próxima Campaña Política y la Crisis Financiera Internacional

Alfonso J. Palacios Echeverría

kaosenlared.net

La «edad de oro» de Wall Street se acabó dice Ramonet. Y también una etapa de exuberancia y despilfarro representada por una aristocracia de banqueros de inversión, «amos del universo».

        Costa Rica : La Crisis Financiera Internacional y la próxima Campaña Política En un artículo denominado “El fin del capitalismo financiero.  LA CRISIS DEL SIGLO”, escrito por Ignacio Ramonet, Director de Le Monde Diplomatique, en España, señalaba que el desplome de Wall Street es comparable, en la esfera financiera, a lo que representó, en el ámbito geopolítico, la caída del muro de Berlín. Un cambio de mundo y un giro copernicano.

Lo afirma Paul Samuelson, premio Nobel de Economía: «Esta debacle es para el capitalismo lo que la caída de la Unión Soviética (URSS) fue para el comunismo». Se termina el período abierto en 1981 con la fórmula de Ronald Reagan: «El Estado no es la solución, es el problema».

Durante treinta años, los fundamentalistas del mercado repitieron que éste siempre tenía razón, que la globalización era sinónimo de felicidad, y que el capitalismo financiero edificaba el paraíso terrenal para todos. Se equivocaron.

Sin embargo, quienes todavía creen en el fundamentalismo neoliberal, y sobre todo los actuales y futuros gobernantes neoliberales, como sucede en Costa Rica, Colombia, Perú, y próximamente en Panamá, como algunos ejemplos, se aferran a sus dogmas, demostrando una tozudez y ausencia de comprensión histórica del fenómeno por el cual está transcurriendo el planeta. Y en caso de que pensáramos mal, que por lo general resulta lo más apropiado, diríamos que sus actitudes son el resultado de los compromisos con el gran capital nacional e internacional.

 La «edad de oro» de Wall Street se acabó.  Continúa diciendo Ramonet. Y también una etapa de exuberancia y despilfarro representada por una aristocracia de banqueros de inversión, «amos del universo» denunciados por Tom Wolfe en La Hoguera de las Vanidades. Poseídos por una lógica de rentabilidad a corto plazo.

Por la búsqueda de beneficios exorbitantes. Dispuestos a todo para sacar ganancias: ventas de corto plazo abusivas, manipulaciones, invención de instrumentos opacos, titulización de activos, contratos de cobertura de riesgos, hedge funds… La fiebre del provecho fácil se contagió a todo el planeta. Los mercados se sobrecalentaron, alimentados por un exceso de financiación que facilitó el alza de los precios.

Sin embargo, se nota una clara discrepancia entre las acciones tomadas por los gobernantes de los países en donde se ubican quienes causaron la debacle financiera mundial: fortalecer a los culpables, premiarles de alguna forma, bajo el argumento de que las organizaciones deben ser salvadas, pues las consecuencias de su destrucción sería catastrófica para los ciudadanos de esos países.

Y los parches algo extraños que se aplican en microeconomías como las de los países periféricos, en donde realmente la crisis no se manifiesta con la crudeza que nos quieren hacer creer, porque realmente es bastante focalizada. Pero en lo que sí se nota una ausencia de originalidad es en la continuidad de las prácticas pasadas, o sea: en el endeudamiento, dizque preventivo, con los organismos multilaterales de crédito, que equivale a volverse a entregar, ni más ni menos, a los caprichos de burócratas ubicados en estos organismos, y que han sido, durante los últimos treinta años, los máximos pontífices del neoliberalismo.

Todo parece una trampa muy bien planeada, y si no, analice usted las decisiones de la última reunión del G-20.

Continúa diciendo Ramonet lo siguiente: la globalización condujo a la economía mundial a tomar la forma de una economía de papel, virtual, inmaterial. La esfera financiera llegó a representar más de 250 billones de euros, o sea seis veces el monto de la riqueza real mundial. Y de golpe, esa gigantesca «burbuja» reventó. El desastre es de dimensiones apocalípticas. Más de 200 mil millones de euros se han esfumado.

La banca de inversión ha sido borrada del mapa. Las cinco mayores entidades se desmoronaron: Lehman Brothers en bancarrota; Bear Stearns comprado, con la ayuda de la Reserva Federal (Fed), por Morgan Chase; Merril Lynch adquirido por Bank of America; y los dos últimos, Goldman Sachs y Morgan Stanley (en parte comprado por el japonés Mitsubishi UFJ), reconvertidos en simples bancos comerciales.

Toda la cadena de funcionamiento del aparato financiero ha colapsado. No sólo la banca de inversión, sino los bancos centrales, los sistemas de regulación, los bancos comerciales, las cajas de ahorros, las compañías de seguros, las agencias de calificación de riesgos (Standard&Poors, Moody’s, Fitch) y hasta las auditorías contables (Deloitte, Ernst&Young, PwC).

Si bien Ramonet se está refiriendo a las grandes economías de los países industrializados, de alguna forma nos está confirmando que la ambición es mala consejera, y la ambición desmedida el sendero más seguro hacia el desastre. Porque en economías tan pequeñas como las de los países centroamericanos, por ejemplo, las consecuencias de estas grandes quiebras y derrumbamientos financieros no han sido tan catastróficas.

 Y es aquí precisamente donde vuelven a tomar importancia dos cosas dejadas de lado por mucho tiempo: el fortalecimiento del papel del Estado como regulador y árbitro de las actividades financieras y del desarrollo económico en general (lo cual no significa la desaparición de la empresa privada, no entienda mal esto); y la práctica sanísima de alejarse de la dependencia del crédito externo, e incrementar la producción para el consumo interno (sin olvidar la producción para la exportación) para no depender de terceros.

Y la realidad de estas aseveraciones queda demostrada en parte por el hecho de la administración del presidente George W. Bush, en su momento, y luego el presidente Obama, han tenido que recurrir, masivamente, a la intervención del Estado. Las principales entidades de crédito inmobiliario, Fannie Mae y Freddy Mac, han sido nacionalizadas. También lo ha sido el American International Group (AIG), la mayor compañía de seguros del mundo.

Prueba del fracaso del sistema, continúa señalando Ramonet, es que estas intervenciones del Estado –las mayores, en volumen, de la historia económica– demuestran que los mercados no son capaces de regularse por sí mismos. Se han autodestruido por su propia voracidad. Además, se confirma una ley del cinismo neoliberal: se privatizan los beneficios pero se socializan las pérdidas. Se hace pagar a los pobres las excentricidades irracionales de los banqueros, y se les amenaza, en caso de que se nieguen a pagar, con empobrecerlos aun más.

Las autoridades estadounidenses acuden al rescate de los «banksters» («banquero-gangster») a expensas de los ciudadanos. Hace unos meses, el presidente Bush se negó a firmar una ley que ofrecía una cobertura médica a nueve millones de niños pobres por un costo de 4 mil millones de euros. Lo consideró un gasto inútil. Ahora, para salvar a los rufianes de Wall Street nada le parece suficiente. Socialismo para los ricos, y capitalismo salvaje para los pobres.

Mientras tanto, a nivel local, no recuerdo haber escuchado una sola voz que con claridad nos haya explicado a los ciudadanos cuáles son las consecuencias de toda esta confusa situación para nuestro pequeñísimo país. Solamente nos mantiene a punta de sustos, noticias contradictorias, y cosas así. El señor que fue elegido como Presidente de la República, aunque no sea él quien gobierna realmente, sino su hermano, solamente nos ha dicho en reiteradas ocasiones “que vienen tiempos de vacas flacas”, pero eso no es nada nuevo.

Hace mucho tiempo nuestras vacas no eran flacas, eran famélicas. Por lo menos las vacas que nos daban su leche a los pobres. Y los espejismos del turismo y la inversión extranjera, empiezan a ocupar su verdadero lugar. Cosa que ya sabíamos que iba a suceder. Y por otro lado, todos los cantos de sirenas que se entonaron cuando lo del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, y ahora con la Unión Europea, se han convertido en llantos lastimeros, porque nada se cumplió. Y más bien las cosas han salido al revés.

Este es, pues, el momento de recordar muchas de las cosas que se dijeron antes del referéndum, cuando se hablaba del modelo costarricense de Estado Solidario, y de cómo habíamos perdido independencia productiva, por ejemplo, en alimentos, para entregarnos en las manos “del mercado”, y así mil cosas más. Y como nadie entendió nada, terminaron aplaudiendo a las sirenas que nos cantaban en ese momento.

 Es decir: la ignorancia resulta siempre la más evidente causante de los desastres. Y no habían pasado más que unos meses, y todo quedó en evidencia, porque se dependía de cosas que no estaban en nuestras manos controlar. Y la crisis mundial nos dio la bofetada que debimos haber recibido antes, no después.

Pues bien, en un momento como el actual, cuando se inicia la campaña política para las próximas elecciones, y ya los precandidatos están molestándonos con sus propagandas en los medios de comunicación masiva, e importunándonos a través de la internet y los teléfonos, con llamadas inoportunas, insolentes e irrespetuosas de la privacidad de cada quien, ha llegado el momento que los ciudadanos les preguntemos a estas personas: ¿qué piensa hacer Usted, si llegara a ganar las elecciones próximas, en medio de un situación como la actual? Porque la crisis no se va a solucionar pronto, sino que es probable que continúe durante todos los años de su mandato.

Y con sus respuestas en mano, tomaremos nuestra decisión personal. Pues Costa Rica, en medio de una crisis financiera internacional, no podrá seguir siendo manejada como la finquita de café de siempre.

Un comentario en “Costa Rica : La próxima Campaña Política y la Crisis Financiera Internacional

  1. Pingback: Noticias de economía Costa Rica : La próxima Campaña Política y la Crisis Financiera … la Economía en el mundo Costa Rica : La próxima Campaña Política y la Crisis Financiera …

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.