Giuseppe Abbati – Biografía breve (y video)

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Giuseppe Abbati perteneció al grupo de pintores italianos «rebeldes» agrupados en el movimiento denominado Macchiaioli que surgió a mediados del siglo XIX. Sus componentes frecuentaban el café Michelangelo de Florencia y les unía un doble ideal de libertad patriótica y artística siendo muy criticados, como lo fueron los fauvistas franceses, por salirse de la línea pictórica tradicional.

Su relación no era sólo de café, ya que pintaban en grupo fuera del estudio y además, una gran mayoría participaron desde 1859 como voluntarios en la guerra de la independencia contra la dominación austríaca.

 Como pasó con los impresionistas, tuvieron como referencia a Velázquez, El Greco, Watteau, Delacroix, Turner i Constable entre otros, pero en su primera etapa, los Macchiaioli se inspiraron en Corot y la Escuela de Barbizon, siguiendo muy de cerca las innovaciones de la fotografía .

Como pintores lucharon contra las tradiciones académicas basando su pintura en la macchia o mancha, pintura en la que destacaban los contrastes de luz y color. Otro aspecto innovador de su arte fue la eliminación de motivos religiosos o históricos y el acercamiento a la representación realista de la naturaleza.

Este grupo de artistas italianos contestatarios, encontró un líder en Diego Martelli, enérgico crítico y escritor de Florencia.

 Giuseppe Abbati luchó en la guerra de 1848-49 en la que los Macchiaioli combatieron con valentía contra los austríacos, resultando heridos muchos de ellos y donde algunos incluso perdieron la vida.

Años más tarde, Abbati, que no se perdía ninguna contienda, luchando con las tropas de Garibaldi, perdió el ojo derecho de forma traumática en la batalla de Capote del año 1860.

 Pese a ello, participó en otros combates en 1862 y en 1866, año en que fue hecho prisionero, permaneciendo internado unos meses en Croacia, naturalmente a la fuerza y no precisamente en un hotel. Curiosamente, Abbati, entre las dos guerras, desarrolló una intensísima actividad pictórica .

Lanthony  remarca que el hecho de tener una visión monocular, influyó en que en las obras de Abbati se pueda observar un encuadre casi fotográfico y una predilección por los contraluces.

 Se conservan una serie de cuadros en los que se halla representado Abbati con su monoftalmía, siendo el de mayor interés el pintado por Giovanni Boldini en el año 1865 y en el que se puede ver al pintor con un parche negro sobre su ojo derecho acompañado de su perro de caza.

Dos años más tarde, este mismo perro contrajo una terrible enfermedad, la rabia, mordiendo a su amo y causándole la muerte por hidrofobia el año 1868 a la temprana edad de 38 años.

Triste final para un artista y sobre todo para un hombre valeroso que había sido herido repetidamente y arriesgado su vida cientos de veces en los campos de batalla.

 

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El neoliberalismo como destrucción creativa (Descargar texto completo)

David  Harvey

 Rebelion

 

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 (…) Para que algún sistema de pensamiento llegue a ser dominante, requiere la articulación de conceptos fundamentales que se arraiguen tan profundamente en entendimientos de sentido común que lleguen a ser tomados por dados e indiscutibles. Para que esto suceda, no sirve cualquier concepto viejo. Hay que construir un aparato conceptual que atraiga casi naturalmente a nuestras intuiciones e instintos, a nuestros valores y a nuestros deseos, así como a las posibilidades que parecen ser inherentes al mundo social que habitamos. Los personajes fundadores del pensamiento neoliberal tomaron por sacrosantos los ideales políticos de la libertad individual – así como los valores centrales de la civilización. Al hacerlo, eligieron sabiamente y bien, porque son ciertamente conceptos convincentes y muy atractivos. Esos valores fueron amenazados, arguyeron, no solo por el fascismo, las dictaduras, y el comunismo, sino también por todas las formas de intervención estatal que sustituyeron los juicios colectivos por los de individuos dejados en libertad de elegir. Luego concluyeron que sin “el poder diseminado y la iniciativa asociada con (la propiedad privada y el mercado competitivo) es difícil imaginar una sociedad en la que la libertad pueda ser preservada efectivamente.”(1)

Dejando de lado la pregunta de si la parte final del argumento resulta necesariamente de la primera, no puede caber duda de que los conceptos de libertad individual son poderosos por sí mismos, incluso más allá de aquellos terrenos en los que la tradición liberal ha tenido una fuerte presencia histórica. Semejantes ideales dieron fuerza a los movimientos disidentes en Europa Oriental y en la Unión Soviética antes del fin de la guerra fría así como a los estudiantes en la plaza Tiananmen. El movimiento estudiantil que recorrió el mundo en 1968 – de París y Chicago a Bangkok y la Ciudad de México – fue animado en parte por la búsqueda de más libertades de expresión y de decisión individual. Esos ideales han demostrado una y otra vez que constituyen una poderosa fuerza histórica por el cambio.

No es sorprendente, por lo tanto, que los llamados por la libertad rodeen retóricamente a EE.UU. a cada vuelta y que pueblen todo tipo de manifiestos políticos contemporáneos. Eso ha valido particularmente para EE.UU. en los últimos años. En el primer aniversario de los ataques conocidos ahora como 11-S, el presidente Bush escribió un artículo editorial para el New York Times en el que extrajo ideas de un documento de Estrategia Nacional de EE.UU. publicado poco después. “Un mundo en paz de creciente libertad,” escribió, incluso mientras su gabinete se preparaba para lanza la guerra contra Iraq, “sirve a largo plazo a los estadounidenses, refleja ideales perdurables y une a los aliados de EE.UU.” “La humanidad,” concluyó, “tiene en sus manos la oportunidad de ofrecer el triunfo de la libertad sobre sus enemigos de siempre,” y “EE.UU. abraza sus responsabilidades de dirigir en esta gran misión.” De modo aún más enfático, proclamó más adelante que “la libertad es el regalo del Todopoderoso a cada hombre y mujer en este mundo” y “como la mayor potencia del mundo [EE.UU. tiene] una obligación de ayudar a la extensión de la libertad.” (2)

De modo que cuando todas las demás razones para lanzarse a una guerra preventiva contra Iraq resultaron ser falaces o por lo menos deficientes, el gobierno de Bush apeló crecientemente a la idea de que la libertad conferida a Iraq era intrínsicamente una justificación adecuada para la guerra. ¿Pero qué clase de libertad estaba prevista en este caso, ya que, como señaló seriamente hace mucho tiempo el crítico cultural Matthew  Arnold: “La libertad es un excelente caballo para cabalgar, pero para cabalgar a alguna parte, (3) ¿Hacia qué destino, entonces, se esperaba que el pueblo iraquí cabalgara sobre el caballo de la libertad que le fue conferido de modo tan desinteresado por la fuerza de las armas?

La respuesta de EE.UU. fue dada el 19 de septiembre de 2003, cuando Paul Bremer, jefe de la Autoridad Provisional de la Coalición, promulgó cuatro órdenes que incluían “la plena privatización de empresas públicas, plenos derechos de propiedad de empresas iraquíes para firmas extranjeras, repatriación total de los beneficios extranjeros… la apertura de los bancos iraquíes al control extranjero, el tratamiento nacional para compañías extranjeras y… la eliminación de casi todas las barreras comerciales.” (4) Las órdenes debían ser aplicadas a todas las áreas de la economía, incluyendo a los servicios públicos, los medios de información, la manufactura, los servicios, los transportes, las finanzas, y la construcción. Sólo exceptuaron el petróleo.

También fue instituido un sistema tributario regresivo favorecido por los conservadores, llamado un impuesto de tipo único. El derecho de huelga fue ilegalizado y los sindicados prohibidos en sectores clave. Un miembro iraquí de la Autoridad Provisional de la Coalición protestó contra la imposición forzada del “fundamentalismo de libre mercado,” describiéndolo como “una lógica defectuosa que ignora la historia.” (5) Sin embargo, el gobierno iraquí interino nombrado a fines de junio de 2004 no obtuvo ningún poder para cambiar o escribir nuevas leyes – sólo pudo confirmar los decretos que ya habían sido promulgados.

Lo que evidentemente trataba de imponer EE.UU. a Iraq era un aparato estatal neoliberal hecho y derecho cuya misión fundamental era y es facilitar las condiciones para una acumulación rentable de capital para todos, iraquíes y extranjeros por igual. Se esperaba, en breve, que los iraquíes cabalgaran su caballo de la libertad directamente al corral del neoliberalismo. Según la teoría neoliberal, los decretos de Bremer son necesarios y suficientes para la creación de riqueza y por lo tanto para el bienestar mejorado del pueblo iraquí. Constituyen el fundamento apropiado para un adecuado estado de derecho, la libertad individual, y el gobierno democrático. La insurrección que siguió puede ser interpretada en parte como resistencia iraquí a ser presionados hacia el abrazo del fundamentalismo de libre mercado contra su libre voluntad. Es útil recordar, sin embargo, que el primer gran experimento en la formación de un Estado neoliberal fue Chile después del golpe de Augusto Pinochet, casi exactamente treinta años antes de la promulgación de los decretos de Bremer, en el “pequeño 11 de septiembre” de 1973. El golpe, contra el gobierno socialdemócrata, democráticamente elegido e izquierdista, de Salvador Allende, fue fuertemente respaldado por la CIA y apoyado por el Secretario de Estado de EE.UU., Henry Kissinger. Reprimió violentamente a todos los movimientos sociales y organizaciones políticas a la izquierda del centro y desmanteló todas las formas de organizaciones populares, como ser centros comunitarios de salud en vecindarios pobres. El mercado laboral fue “liberado” de restricciones reguladoras o institucionales – el poder sindical, por ejemplo. Pero, en 1973, las políticas de sustitución de importación que habían dominado anteriormente en los intentos latinoamericanos de regeneración económica, y que habían tenido un cierto éxito en Brasil después del golpe de 1964, se habían desprestigiado. Con la economía mundial en medio de una seria recesión, se necesitaba evidentemente algo nuevo. Un grupo de economistas de EE.UU. conocido como “los Chicago boys,” por su apego a las teorías neoliberales de Milton Friedman, que entonces enseñaba en la Universidad de Chicago, fueron llamados para ayudar a reconstruir la economía chilena. Lo hicieron siguiendo líneas de libre mercado, privatizando activos públicos, abriendo recursos naturales a la explotación privada, y facilitando inversiones extranjeras directas y el libre comercio. Garantizaron el derecho de las compañías extranjeras a repatriar beneficios de sus operaciones chilenas. Favorecieron el crecimiento basado en las exportaciones por sobre la sustitución de importaciones. La subsiguiente reanimación de la economía chilena en términos de crecimiento, acumulación de capital, y altas tasas de rentabilidad para las inversiones extranjeras suministró evidencia sobre la cual se pudo modelar las políticas neoliberales más abiertas tanto en Gran Bretaña (bajo Thatcher) y EE.UU. (bajo Reagan). No fue por primera vez en que un brutal experimento en destrucción creativa realizado en la periferia se convirtió en modelo para la formulación de políticas en el centro. (6)

Que dos reestructuraciones obviamente similares del aparato estatal hayan ocurrido en tiempos tan diferentes en partes bastante diferentes del mundo bajo la influencia coercitiva de EE.UU. podría ser tomado como indicativo de que el sombrío alcance del poder imperial de EE.UU. podría encontrarse tras la rápida proliferación de formas de Estado neoliberal en todo el mundo a partir de mediados de los años setenta. Pero el poder y la temeridad de EE.UU. no constituyen toda la historia. No fue, después de todo, EE.UU., quien obligó a Margaret Thatcher a emprender el camino neoliberal en 1979. Y a comienzos de los años ochenta, Thatcher fue una propugnadora mucho más consecuente del neoliberalismo que lo que llegó alguna vez a ser Reagan. Ni fue EE.UU. el que obligó a China en 1978 a seguir el camino que con el tiempo la llevó a acercarse más y más al abrazo del neoliberalismo. Sería difícil atribuir los avances hacia el neoliberalismo en India y Suecia en 1992 al alcance imperial de EE.UU. El disparejo desarrollo geográfico del neoliberalismo en la escena mundial ha sido un proceso muy complejo que involucró múltiples determinaciones y más que un poco de caos y confusión. ¿Por qué, entonces, ocurrió el giro neoliberal, y cuáles fueron las fuerzas que lo hicieron avanzar hasta el punto en que ahora se ha convertido en un sistema hegemónico dentro del capitalismo global?  (…)

The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science

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Costa Rica : La próxima Campaña Política y la Crisis Financiera Internacional

Alfonso J. Palacios Echeverría

kaosenlared.net

La «edad de oro» de Wall Street se acabó dice Ramonet. Y también una etapa de exuberancia y despilfarro representada por una aristocracia de banqueros de inversión, «amos del universo».

        Costa Rica : La Crisis Financiera Internacional y la próxima Campaña Política En un artículo denominado “El fin del capitalismo financiero.  LA CRISIS DEL SIGLO”, escrito por Ignacio Ramonet, Director de Le Monde Diplomatique, en España, señalaba que el desplome de Wall Street es comparable, en la esfera financiera, a lo que representó, en el ámbito geopolítico, la caída del muro de Berlín. Un cambio de mundo y un giro copernicano.

Lo afirma Paul Samuelson, premio Nobel de Economía: «Esta debacle es para el capitalismo lo que la caída de la Unión Soviética (URSS) fue para el comunismo». Se termina el período abierto en 1981 con la fórmula de Ronald Reagan: «El Estado no es la solución, es el problema».

Durante treinta años, los fundamentalistas del mercado repitieron que éste siempre tenía razón, que la globalización era sinónimo de felicidad, y que el capitalismo financiero edificaba el paraíso terrenal para todos. Se equivocaron.

Sin embargo, quienes todavía creen en el fundamentalismo neoliberal, y sobre todo los actuales y futuros gobernantes neoliberales, como sucede en Costa Rica, Colombia, Perú, y próximamente en Panamá, como algunos ejemplos, se aferran a sus dogmas, demostrando una tozudez y ausencia de comprensión histórica del fenómeno por el cual está transcurriendo el planeta. Y en caso de que pensáramos mal, que por lo general resulta lo más apropiado, diríamos que sus actitudes son el resultado de los compromisos con el gran capital nacional e internacional.

 La «edad de oro» de Wall Street se acabó.  Continúa diciendo Ramonet. Y también una etapa de exuberancia y despilfarro representada por una aristocracia de banqueros de inversión, «amos del universo» denunciados por Tom Wolfe en La Hoguera de las Vanidades. Poseídos por una lógica de rentabilidad a corto plazo.

Por la búsqueda de beneficios exorbitantes. Dispuestos a todo para sacar ganancias: ventas de corto plazo abusivas, manipulaciones, invención de instrumentos opacos, titulización de activos, contratos de cobertura de riesgos, hedge funds… La fiebre del provecho fácil se contagió a todo el planeta. Los mercados se sobrecalentaron, alimentados por un exceso de financiación que facilitó el alza de los precios.

Sin embargo, se nota una clara discrepancia entre las acciones tomadas por los gobernantes de los países en donde se ubican quienes causaron la debacle financiera mundial: fortalecer a los culpables, premiarles de alguna forma, bajo el argumento de que las organizaciones deben ser salvadas, pues las consecuencias de su destrucción sería catastrófica para los ciudadanos de esos países.

Y los parches algo extraños que se aplican en microeconomías como las de los países periféricos, en donde realmente la crisis no se manifiesta con la crudeza que nos quieren hacer creer, porque realmente es bastante focalizada. Pero en lo que sí se nota una ausencia de originalidad es en la continuidad de las prácticas pasadas, o sea: en el endeudamiento, dizque preventivo, con los organismos multilaterales de crédito, que equivale a volverse a entregar, ni más ni menos, a los caprichos de burócratas ubicados en estos organismos, y que han sido, durante los últimos treinta años, los máximos pontífices del neoliberalismo.

Todo parece una trampa muy bien planeada, y si no, analice usted las decisiones de la última reunión del G-20.

Continúa diciendo Ramonet lo siguiente: la globalización condujo a la economía mundial a tomar la forma de una economía de papel, virtual, inmaterial. La esfera financiera llegó a representar más de 250 billones de euros, o sea seis veces el monto de la riqueza real mundial. Y de golpe, esa gigantesca «burbuja» reventó. El desastre es de dimensiones apocalípticas. Más de 200 mil millones de euros se han esfumado.

La banca de inversión ha sido borrada del mapa. Las cinco mayores entidades se desmoronaron: Lehman Brothers en bancarrota; Bear Stearns comprado, con la ayuda de la Reserva Federal (Fed), por Morgan Chase; Merril Lynch adquirido por Bank of America; y los dos últimos, Goldman Sachs y Morgan Stanley (en parte comprado por el japonés Mitsubishi UFJ), reconvertidos en simples bancos comerciales.

Toda la cadena de funcionamiento del aparato financiero ha colapsado. No sólo la banca de inversión, sino los bancos centrales, los sistemas de regulación, los bancos comerciales, las cajas de ahorros, las compañías de seguros, las agencias de calificación de riesgos (Standard&Poors, Moody’s, Fitch) y hasta las auditorías contables (Deloitte, Ernst&Young, PwC).

Si bien Ramonet se está refiriendo a las grandes economías de los países industrializados, de alguna forma nos está confirmando que la ambición es mala consejera, y la ambición desmedida el sendero más seguro hacia el desastre. Porque en economías tan pequeñas como las de los países centroamericanos, por ejemplo, las consecuencias de estas grandes quiebras y derrumbamientos financieros no han sido tan catastróficas.

 Y es aquí precisamente donde vuelven a tomar importancia dos cosas dejadas de lado por mucho tiempo: el fortalecimiento del papel del Estado como regulador y árbitro de las actividades financieras y del desarrollo económico en general (lo cual no significa la desaparición de la empresa privada, no entienda mal esto); y la práctica sanísima de alejarse de la dependencia del crédito externo, e incrementar la producción para el consumo interno (sin olvidar la producción para la exportación) para no depender de terceros.

Y la realidad de estas aseveraciones queda demostrada en parte por el hecho de la administración del presidente George W. Bush, en su momento, y luego el presidente Obama, han tenido que recurrir, masivamente, a la intervención del Estado. Las principales entidades de crédito inmobiliario, Fannie Mae y Freddy Mac, han sido nacionalizadas. También lo ha sido el American International Group (AIG), la mayor compañía de seguros del mundo.

Prueba del fracaso del sistema, continúa señalando Ramonet, es que estas intervenciones del Estado –las mayores, en volumen, de la historia económica– demuestran que los mercados no son capaces de regularse por sí mismos. Se han autodestruido por su propia voracidad. Además, se confirma una ley del cinismo neoliberal: se privatizan los beneficios pero se socializan las pérdidas. Se hace pagar a los pobres las excentricidades irracionales de los banqueros, y se les amenaza, en caso de que se nieguen a pagar, con empobrecerlos aun más.

Las autoridades estadounidenses acuden al rescate de los «banksters» («banquero-gangster») a expensas de los ciudadanos. Hace unos meses, el presidente Bush se negó a firmar una ley que ofrecía una cobertura médica a nueve millones de niños pobres por un costo de 4 mil millones de euros. Lo consideró un gasto inútil. Ahora, para salvar a los rufianes de Wall Street nada le parece suficiente. Socialismo para los ricos, y capitalismo salvaje para los pobres.

Mientras tanto, a nivel local, no recuerdo haber escuchado una sola voz que con claridad nos haya explicado a los ciudadanos cuáles son las consecuencias de toda esta confusa situación para nuestro pequeñísimo país. Solamente nos mantiene a punta de sustos, noticias contradictorias, y cosas así. El señor que fue elegido como Presidente de la República, aunque no sea él quien gobierna realmente, sino su hermano, solamente nos ha dicho en reiteradas ocasiones “que vienen tiempos de vacas flacas”, pero eso no es nada nuevo.

Hace mucho tiempo nuestras vacas no eran flacas, eran famélicas. Por lo menos las vacas que nos daban su leche a los pobres. Y los espejismos del turismo y la inversión extranjera, empiezan a ocupar su verdadero lugar. Cosa que ya sabíamos que iba a suceder. Y por otro lado, todos los cantos de sirenas que se entonaron cuando lo del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, y ahora con la Unión Europea, se han convertido en llantos lastimeros, porque nada se cumplió. Y más bien las cosas han salido al revés.

Este es, pues, el momento de recordar muchas de las cosas que se dijeron antes del referéndum, cuando se hablaba del modelo costarricense de Estado Solidario, y de cómo habíamos perdido independencia productiva, por ejemplo, en alimentos, para entregarnos en las manos “del mercado”, y así mil cosas más. Y como nadie entendió nada, terminaron aplaudiendo a las sirenas que nos cantaban en ese momento.

 Es decir: la ignorancia resulta siempre la más evidente causante de los desastres. Y no habían pasado más que unos meses, y todo quedó en evidencia, porque se dependía de cosas que no estaban en nuestras manos controlar. Y la crisis mundial nos dio la bofetada que debimos haber recibido antes, no después.

Pues bien, en un momento como el actual, cuando se inicia la campaña política para las próximas elecciones, y ya los precandidatos están molestándonos con sus propagandas en los medios de comunicación masiva, e importunándonos a través de la internet y los teléfonos, con llamadas inoportunas, insolentes e irrespetuosas de la privacidad de cada quien, ha llegado el momento que los ciudadanos les preguntemos a estas personas: ¿qué piensa hacer Usted, si llegara a ganar las elecciones próximas, en medio de un situación como la actual? Porque la crisis no se va a solucionar pronto, sino que es probable que continúe durante todos los años de su mandato.

Y con sus respuestas en mano, tomaremos nuestra decisión personal. Pues Costa Rica, en medio de una crisis financiera internacional, no podrá seguir siendo manejada como la finquita de café de siempre.

Panamá: Lecciones del Circo Electoral

Genaro López

SUNTRACS

 

Ni real cambio, ni atención a las demandas sociales. La propuesta de Martinelli se enmarca en el neoliberalismo…

Abrumados por la maquinaria publicitaria el pueblo ve finalizado el proceso electoral. Los resultados revelan el “voto castigo” de un pueblo hastiado de impunidad, corrupción, narcopolítica, clientelismo, desatención a las necesidades sociales, represión y asesinato a los que nos sometió el gobierno de Martín Torrijos y el PRD. Ciudadanos que participan en la farsa electoral arrastrados por la demagogia, las falsas promesas, pero sobretodo el marketing publicitario

Ni real cambio, ni atención a las demandas sociales. La propuesta de Martinelli se enmarca en el neoliberalismo, que ha conducido a mayor empobrecimiento del pueblo trabajador y mayor concentración de la riqueza. En su equipo de gobierno ya se dibujan rostros vinculados al saqueo de la cosa pública, tal es el caso del señor Alberto Vallarino, quién en la transacción del Banco del Istmo con el HSBC arrebató más de 400 millones de dólares al Estado panameño, acción que Martinelli dijo repudiar pero que hoy parece olvidar. El espíritu de reconciliación parece fraguarse detrás del Palacio de las Garzas, donde de seguro una vez más se olvidará encarcelar a los corruptos de cuello blanco enquistados en la esfera gubernamental.

El alto costo de la campaña electoral, donde muchos afirman que Martinelli invirtió 35 millones de dólares y Balbina 10 millones de dólares, nos deja como lección, que para los impulsadores de las candidaturas ello constituye una inversión sobre la cual pretenden obtener la mayor ganancia, tal como lo expresara Murcia. El subsidio electoral se constituye en modus vivendi de la partidocracia, quienes no arriesgan sus fortunas personales, pues prefieren que los fondos provengan de los impuestos que pagamos los asalariados a los cuales se nos niega la atención de las demandas sociales.

Otra lección es la manifiesta descomposición de la partidocracia y del sistema electoral. Hoy está en entredicho esta caricatura de democracia: sistema de elección, inscripción de los partidos políticos y de las candidaturas independientes; ingerencia de los partidos tradicionales en las decisiones del Tribunal Electoral; papel de los medios de comunicación y agencias publicitarias; clientelismo electoral, largo y extenuante período electoral; rol de las casas encuestadoras; el dónde radica el poder de revocatoria de mandato; la impunidad y narcopolítica, en fin, todo el sistema excluyente y antidemocrático. Esta descomposición no será resuelta con comisiones que preside y manipula la partidocracia.

Importante destacar la población que no encuentra respuesta a sus necesidades en el proceso electoral: más de 600 mil votantes que no acuden a las urnas; más de 19 mil panameños que acuden a las urnas para expresar de manera consciente su rechazo al circo electoral emitiendo el voto en blanco a pesar de la campaña lanzada contra el mismo por partidos, gobierno, Tribunal Electoral y medios de comunicación social; manifiesto el estado de organización de pobladores y campesinos que deciden utilizar el circo electoral para exigir respuestas a sus demandas sociales, a través del voto nulo, el cual supera los 30 mil votos.

Es indispensable que abordemos la lucha por la democratización de la sociedad en lo económico, social y político -no sólo del proceso electoral- de manera que podamos disfrutar de una democracia verdadera. La lucha por una verdadera democracia pasa prioritariamente por la intensificación de los esfuerzos para la concienciación y organización de todos los sectores populares.

Argentina: Los ricos simulan ser progresistas

Daniel E. Benadava

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El próximo 28 de junio se llevarán a cabo las elecciones legislativas argentinas en las que, por el Frente para la Victoria (FPV), se postulará Néstor Kirchner para testimoniar en favor de las políticas implementadas por el gobierno «nacional y popular» que preside al país desde el año 2003. Por el contrario algunos sectores opositores sostienen que muchos de los integrantes del actual gobierno argentino solo son ricos que simulan ser progresistas y lejos están de favorecer a los millones de argentinos que viven en la pobreza e indigencia.

Riquezas y políticas estatales

La historia de la riqueza de Néstor y Cristina Kirchner esta íntimamente vinculada con las políticas estatales que, desde la década del `70 en adelante, se aplican en la República Argentina.

En efecto todo comenzó en plena dictadura militar cuando los militares, además de secuestrar y hacer desaparecer personas, implementaron un sistema económico a través del cual liberaron el mercado financiero cuestión que propició un desmesurado incremento de las tasa de interés y, en forma paralela a éstas, también aumentaron las cuotas de los créditos hipotecarios lo cual provocó que muchos argentinos perdieran las propiedades en las que estaban viviendo.

Esta cuestión fue aprovechada por Néstor y Cristina Kirchner quienes, en el transcurso del proceso militar, acumularon una veintena de propiedades a través de un procedimiento legal pero, quizás, poco «ético» que consistía en visitar a las personas que les iban a rematar sus propiedades, ofrecerles comprárselas (a un precio menor del valor de mercado) con lo cual el dueño no perdía la totalidad del dinero de su bien, y luego los Kirchner renegociaban la deuda del antiguo titular con diferentes entidades financieras con las que se relacionaban.

Con el advenimiento de la democracia, los Kirchner alquilaron estas propiedades y, mientras Néstor fue intendente de Río Gallegos y luego gobernador de la provincia de Santa Cruz, adquirió decenas de hectáreas pagando el metro cuadrado a valor fiscal el cual, obviamente, es menor al valor que estas tierras tienen dentro del mercado. En la década pasada, cuando aún era gobernador, Néstor impulsó junto con Carlos Menem la privatización de la empresa de petróleo estatal YPF y, por tal motivo, Santa Cruz fue beneficiada con millones de dólares que, aún hoy en día, nadie sabe a ciencia cierta donde se encuentran depositados.

Durante los últimos años Néstor y Cristina Kirchner, que gobiernan a la Argentina desde el año 2003 y -por ende- manejan información confidencial y clasificada a la cual no tiene acceso el resto de la población, crearon las empresas Los Sauces SA y El Chapel SA y, además, construyeron un lujoso hotel en la provincia de Río Negro en el que llevan invertidos más de nueve millones de pesos.

En busca de un auténtico progresismo

En las próximas elecciones legislativas numerosas organizaciones sociales plantean no votar a favor de Francisco de Narváez quien realiza campaña electoral en base a su fortuna y el miedo de la clase media; no apoyar a Elisa Carrió quien compartirá la lista con integrantes de la derecha argentina y personas que intervinieron en la última dictadura militar; ni tampoco validar a los candidatos que siguen a Mauricio Macri quien además de desalojar a los indigentes que viven en la calle sin otorgarle alternativa alguna, descuida a la niños pobres ya que lugares municipales que estaban destinados para ellos fueron cedidos a la policía.

Ahora bien estas mismas organizaciones sostienen que tampoco habría que apoyar a Néstor Kirchner quién, además de haber construido su fortuna gracias a maniobras -muchas veces- contrapuestas con la «ética», es acompañado (entre otros) por el actual líder de la Confederación General del Trabajo, Hugo Moyano, quien es acusado de haber intervenido en la desaparición de militantes populares durante la última dictadura militar, y por el actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Sciolli, quien ingresó a la política de la mano de Carlos Menem que en la década del `90 gobernó a favor de las multinacionales y propició el desmantelamiento del Estado Argentino.

A pesar de estos hechos los militantes del FPV sostiene que Néstor Kirchner es un acérrimo defensor de los derechos humanos sin visualizar que, por un lado, como lo sostuvo Nilda Eloy (quien integra la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos de la República Argentina), menos de un 5% de los represores está en la cárcel… mientras el 95% este libre la sociedad está en peligro; y, por otro lado, como lo afirmó Emerenciano Sena (quien es dirigente del Movimiento de Trabajadores Desocupados 17 de julio), no puede Kirchner hablarnos de los derechos humanos, cuando en muchos puntos del país no se respetan los derechos humanos… con el hambre y la desnutrición de nuestros hijos no pueden decirnos que respetan los derechos humanos.

Por estas razones muchos analistas políticos sostienen que, antes que votar a personas que tienen discursos pseudo progresista, sería más beneficioso crear movimientos populares que sin mezquindades sectoriales defiendan la utopía de poder construir sociedades más equitativas en las que no exista más la “doble moral” de los actuales dirigentes argentinos que, teniendo discursos populares, implementan políticas que continúan dejando a los pobres en el mismo lugar de sumisión y dependencia.

Rebelión

Palestine Think Tank : Un año publicando peligrosamente

Mary Rizzo y Gilad Atzmon

Palestine Think Tank

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Traducción de Manuel Talens

Hoy hace un año que nació Palestine Think Tank. Surgió del esfuerzo de tres de amigos, Gilad Atzmon, Haithan Sabbah y yo, que aportamos nuestros recursos respectivos para crear algo mucho mayor que la suma de las partes. Los tres contábamos ya con sitios web muy populares, pero nuestro objetivo era crear una plataforma nueva, mayor y compartida, para nosotros mismos y para otros que tuviesen el mismo objetivo que nosotros: el advenimiento de una Palestina Libre.

Por supuesto, hace falta mucho más que uno, una docena o mil sitio web para lograr una Palestina Libre. Todavía no hemos descubierto qué es lo que se necesita para lograrlo, pero estamos convencidos de que el requisito elemental es que, ante todo, seamos capaces de liberar nuestras mentes y estemos dispuestos a hacerlo.

Por eso mismo Palestine Think Tank ha reclutado algunos de los mejores escritores y artistas y por eso mismo también algunos de los mejores escritores y artistas han llamado a nuestra puerta Hay quienes nos consideran radicales porque creemos en la resistencia, en el discurso sin trabas y en el imperio de la ley frente a imprecisos llamamientos por la paz. No nos resultó difícil renunciar de entrada a una línea moderada, pragmática. Para nosotros, ser “moderados” no hubiese sido honrado. Así que nos mantenemos fieles a nosotros mismos y a nuestra causa y quienes se acercan a Palestine Think Tank para leer, publicar y crear conocen nuestros principios, porque los comparten. La belleza de Palestine Think Tank es que su espacio ofrece una plataforma para la más amplia gama de perspectivas y análisis, de forma que la meta que todos buscamos pueda contar con el apoyo más amplio posible.

No verificamos las credenciales de quienes llaman a la puerta. No hay discriminación étnica para la participación. Eso nos parecería reduccionista y exclusionista. Quienes colaboran pueden ser palestinos, israelíes, judíos, musulmanes, cristianos, ateos, hindúes, usamericanos, europeos, asiáticos, árabes, persas, hombres, mujeres, jóvenes, ancianos, marxistas, anarquistas, libertarios, progresistas, islamistas, nacionalistas árabes, nacionalistas, palestinos, antimperialistas, etc. Lo único que les exigimos es que compartan una opinión: que sionismo equivale a racismo y que Israel es un Estado racista basado en la discriminación de quienes no son judíos. Ésa es la sencilla opinión que compartimos quienes hacemos Palestine Think Tank y nuestra plataforma les permite estudiar la manera de sobrepasar ese estado de cosas. Tenemos un espacio para el discurso deliberativo, variado y de gran alcance, pero todos los colaboradores deben compartir el punto de vista de que la única manera de liberar Palestina es oponerse al control del pensamiento, expresar puntos de vista razonados y combatir cualquier intento de deformación de los hechos y de ofrecer información falsa. Hay una voz que nos importa por encima de todas las demás y es la del Somoud: la voz árabe de la resistencia. Nuestro sitio reserva sus páginas principales para aquellos que –así lo creemos– tienen todo el derecho del mundo a dominar el discurso, puesto que son el objeto directo de la opresión israelí e imperialista. La enorme cantidad de textos asombrosos que han ido llenando ese espacio es la demostración de que dimos en el blanco. Los correos provenientes del Somoud son el corazón y el alma de Palestine Think Tank.

A día de hoy nuestro sitio web cuenta con unos 950 artículos de más de cien autores. Más de la mitad son mujeres y tres cuartas partes no son occidentales. Puede que sea un récord absoluto entre los sitios dedicados a Palestina y, sin la menor duda, es un récord entre los sitios de noticias palestinas en lengua inglesa. Palestine Think Tank suele ser la fuente original de todos los textos que publica, que otros muchos sitios retoman, vinculan, traducen y distribuyen después en todo el mundo. Nuestros lectores habitan en todo el planeta y a diario nos visitan desde un promedio de 50 países, cifra que a veces, en días puntuales, asciende a 100.

Somos conscientes de que este año ha sido especialmente trágico para el pueblo palestino. La devastación causada por Israel, apoyada y justificada por los medios occidentales dominantes, nos indica que no basta con ofrecer únicamente análisis e información.

La única manera de hacer avanzar nuestro deseo de una Palestina libre es apoyar la resistencia.

¿Qué es la resistencia? Nuestra respuesta a un sitio web que comentó varios de los artículos de Palestine Think Tank hizo referencia a las iniciativas de paz. Si bien es cierto que todos deseamos la paz y que todos quisiéramos que fuera inmediata y duradera, también los es que con frecuencia esas iniciativas de paz carecen de intención pacifista, falseadas como están desde la raíz por una tergiversación de lo que realmente significa la paz.

Uno de nuestros editores escribió este breve resumen:

Hay tres grupos en Oriente Próximo: 1) los israelíes, 2) los palestinos y 3) los denominados internacionales, que se subdividen en a) “la comunidad internacional”, es decir, Occidente y b) los que no están incluidos en Occidente. Veamos… Creo que Occidente incluye, por ejemplo, a los regímenes de Jordania y Egipto, pero no a sus respectivas poblaciones nacionales, que están en el subgrupo b.

Las necesidades de estos grupos son: 1) Israel quiere algo que ellos llaman seguridad y que incluye su permanencia como Estado judío; 2) los palestinos quieren libertad y seguridad (esta última muy distinta de la habitual, ya que viven bajo una amenaza existencial y necesitan que se los proteja de su agresor, que los priva de sus derechos; 3a) la comunidad internacional occidental quiere estabilidad y seguridad para que sus intereses económicos no se vean afectados; 3b) los internacionales no occidentales quieren justicia junto con seguridad, pero no tienen poder para alcanzarla si carecen de 3a.

De manera que lo que 1 (Israel) llama “paz” en realidad significa “dejadme en paz”; para 2 (los palestinos), la paz significa sobrevivir y obtener derechos de acuerdo con leyes que ya existen, pero que no se aplican, de modo que la paz depende de su lucha contra 1 (la resistencia terminará por triunfar); para 3a (la comunidad internacional occidental) significa que Israel gane o, por lo menos, que la resistencia no gane, porque la resistencia es contagiosa; y para 3b (los internacionales no occidentales) significa que la resistencia gane para que las diferencias de poder puedan reducirse. Creen que la prosperidad para la región vendrá por añadidura.

A la luz de esto, todas las iniciativas de paz que han tenido lugar, Oslo, Anápolis, Ginebra, etc., no tienen en cuenta las necesidades de 2 y 3b, que son los menos fuertes, cuyos derechos están siendo pisoteados. Todas esas iniciativas fueron diseñadas para desactivar la resistencia, es decir, para mantener o institucionalizar la desigualdad.

No es que yo sea enemigo de Israel per se; lo que soy es enemigo del Israel racista. Si mañana Israel decidiera permitir el derecho al retorno cambiaría mi discurso. No basta con que Israel diga que quiere la paz para que paren la ocupación o los asentamientos. Eso es mentira. Si lo hubiera querido lo hubiese hecho hace años o podría hacerlo de la noche a la mañana. No es lo que Israel pretende hacer.

Por eso apoyo la resistencia, que es algo legítimo según todos los tratados internacionales contra las potencias ocupantes. Israel ocupa militarmente Palestina y ocupa las mentes de muchos de nosotros al hacernos creer que el camino hacia la paz consiste en alcanzar un acuerdo. Eso no sucederá jamás. Tampoco después de la reciente guerra… Esas fuerzas no buscan la paz, sino la destrucción, y hay que tratarlas como los criminales de guerra que son.

En resumidas cuentas, la liberación de Palestina requiere análisis y resistencia. Hemos de comprender los mecanismos y después continuarlos con hechos, lo cual significa apoyar sin miedo la resistencia, porque sólo la resistencia conducirá a la libertad. No siempre tendremos razón en nuestro análisis, pues de humanos es errar, y nuestras acciones no siempre traerán los efectos que buscamos, porque somos impotentes cuando actuamos divididos, pero la alternativa es inaceptable.

Queremos saludar a todos los amigos que nos han apoyado en estos duros tiempos. No siempre ha sido un paseo fácil, y ofrecer contenidos novedosos y argumentados es una tarea que requiere tiempo, energía y amor; por eso agradecemos a nuestros colaboradores, defensores y “seguidores” por habernos sostenido con tanta generosidad. En la sección de comentarios iremos nombrando a las personas que han colaborado de forma especial, ya que merecen un agradecimiento público por el apoyo y el tiempo que han dedicado.

¡Y, por último, muchísimas gracias al único e incomparable Carlos Latuff por este inolvidable dibujo conmemorativo!

Colombia: Renta de guerra

Alfredo Molano Bravo

El Espectador

 

 

A riesgo de seguir en la lista negra que tiene el Gobierno lo que a ratos me honra, creo que el principal problema que afronta el país no es la pobreza ni la falta de educación ni de vías, ni todo ese paquete que nos venden e imponen a diario, sino la guerra.

Que no es absurda aunque sea dolorosa; tiene causas, tiene modos y, sobre todo, tiene beneficiarios. Se puede pensar, como muchos, que la guerrilla no es derrotable en el campo de batalla. Lo cree un gran sector de izquierda; la derecha lo niega, por supuesto, y considera la tesis una velada apología del delito. La guerra irregular tiene su historia. Al comienzo del Frente Nacional las guerrillas liberales habían entregado todas las armas; las comunistas habían guardado algunas y los chulavitas y militares habían sido perdonados por “exceso de celo” en el cumplimiento de sus obligaciones. Pero un par de años después los militares se habían dado mañas de sacar de nuevo de su cueva al tigre, envalentonados, además, por la doctrina de la Guerra Fría. Y el tigre salió. Los liberales llamados comunes del sur del Tolima, herederos de las peleas del indio Quintín Lame, y los liberales de San Vicente de Chucurí, herederos de Rafael Rangel, volvieron a las armas. Los primeros como Farc, los segundos como Eln.

Los gobiernos del Frente Nacional y los que lo prolongaron hasta la Constitución del 91 utilizaron el resurgimiento de la lucha armada para hacer y deshacer con la apelación reiterada al Estado de Sitio. Un beneficio político neto derivado de la guerra, que además les garantizaba a los militares la impunidad por medio de la justicia penal militar. Este régimen de excepción permanente se pagaba. El pueblo ponía la sangre y la plata. La sangre se secaba a punta de discursos y titulares y la plata la recibía contante y sonante la Fuerza Pública. No sólo bajo la forma de pensiones, bonificaciones, subsidios y otras muchas gabelas, sino de sueldos y otros ítems. El presupuesto militar aumentó desde entonces de manera sistemática, y el recurso de “gastos de urgencia manifiesta” se convirtió en la única demanda de los ministros de guerra en los gabinetes ministeriales. En estos términos, y mirando largo, la existencia de la guerrilla ha sido “funcional” para los militares en plata y para el establecimiento en términos de restricción a las libertades ciudadanas. Una de las evidencias de esa función es la inexistencia de un partido fuerte de oposición.

No significa lo anterior que la guerrilla exista gracias a esos intereses. La rebeldía armada tiene raíces sociales ciertas y profundas. Las demandas de la gente del común no son tramitadas por los partidos políticos y en esa orfandad se origina la rebelión. La reforma agraria no ha sido posible ni con la tierra del narcotráfico; el capital financiero es intocable. En letra grande está escrita la Constitución y en letra chiquita las garantías para los empresarios.

Todo lo anterior para decir que la paz no les es “funcional” ni a los militares —en realidad son un grupo de presión armada— ni en general a la élite del establecimiento. ¿Qué presidente se atrevería a reducir el presupuesto militar? ¿Qué gremio se opondría a un aumento del gasto de guerra? Por el contrario, para contar con su lealtad constitucional, reconocer al primer mandatario como jefe supremo de las FF.AA. y para dar garantías al inversionista, los gobiernos aumentan el presupuesto bélico. Ya vamos, sin contar con la ayuda norteamericana, en el 6% del PIB, cuando el país crecerá menos de la mitad de ese porcentaje. Uribe ahora sale, con el visto bueno del top financiero, a pedir un nuevo sacrificio para hacer un “trabajo extraordinario”, como reza la propaganda del Ejército, que no es otra cosa que una estrategia para prolongar la guerra de manera permanente. Si de verdad se quisiera terminar el conflicto, la fórmula es sencilla: que los niños bien vayan a la guerra a poner el pecho para defender sus bolsillos.

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