Umberto Eco: El Nombre de la Rosa (Descargar Libro)

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Umberto Eco

Título original: Il nome della rosa  1982 

Todo comienza una hermosa mañana de finales de noviembre del año 1327 cuando Fray Guillermo de Baskerville, un monje franciscano y antiguo inquisidor, y su inseparable discípulo el novicio Adso de Melk, que es quien relata la historia, acuden a una abadía benedictina situada en el norte de la península italiana para intentar esclarecer la muerte del joven miniaturista Adelmo da Otranto. Durante su estancia en la abadía van desapareciendo misteriosamente más monjes, a quienes encuentran muertos al poco tiempo. Lentamente y gracias a la información aportada por algunos monjes, Guillermo va esclareciendo los hechos. El móvil de los crímenes parecen ser unos antiguos tratados sobre la licitud de la risa que se encuentran en la biblioteca del complejo, de la cual se dice que es la mayor del mundo cristiano. ¿Quién es el asesino? ¿Qué hicieron sus víctimas para morir asesinadas? Nadie lo sabe.

Tras múltiples ensayos y teorías, Umberto Eco publicó en Italia en el año 1980 su primera novela: El nombre de la rosa. Es una combinación de la crónica medieval y la novela policiaca con una reconstrucción sorprendente de la época, que no sólo se centra en la forma de vida de los monjes de una abadía benedictina, sino que también lo hace en la ideología y forma de pensar y sentir del siglo XIV. La teología y el misterio se funden en una sola novela, complementándose mutuamente y dando una sensación de realidad que pocas novelas consiguen producir. Aunque el manuscrito de Adso de Melk (sobre el cual el autor habla en el prólogo diciendo que fue su fuente de inspiración) sólo fuesen las invenciones de un monje, no me importaría porque para mí seguiría siendo una crónica tan verídica como las de los historiadores de aquel tiempo, que pone a mi alcance una visión clara de una época tan conflictiva como fue aquélla.

 Tiene pasajes excepcionales, magníficos, y hay que reconocer que también tiene algunos que son un poco pesados. Ése en el que Guillermo y Adso consiguen entrar en la biblioteca es a mi juicio en mejor de toda la novela; describe con una exactitud sorprendente la situación de los libros y salas en ese laberinto según su tema y siguiendo el orden de colocación de las tierras conocidas hasta ese momento por el hombre según su posición en el globo.

Creo que es una de esas novelas de lectura obligada y que todo el mundo debería leer por lo menos una vez en la vida. También hay gente que dice es muy pesada y difícil de entender, pero (al igual que El Quijote) a mí no me lo parece en absoluto y, es más, pienso que no hace falta tener grandes conocimientos históricos para leerla y que cualquiera puede hacerlo sin tener que pararse a pensar si es un libro adecuado o no a su edad. Tan sólo tiene que disfrutar de una trama apasionante y llena de intrigas y misterios que no hace más que sorprenderte en cada momento, incluso en el final, ya que el asesino es el menos sospechoso.

 Y, en fin, como dice la última frase: Stat rosa prístina nomine, nomina nuda tenemus.

Libro tomado de: http://bibliotecadigital.tamaulipas.gob.mx/

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¿Las elecciones en Cuba?. ¿La democracia en Cuba?

Escrito por Karine Walsh, Co-presentadora del programa en francés Dimensión Cuba

 cuba puebloEl 23 de abril en el Pre Universitario de Drummondville, en Quebec, cerca de 90 estudiantes, profesores y otros miembros de la comunidad se reunieron con el deseo de aprender más acerca de un tema muy mal comprendido: el sistema electoral cubano y el funcionamiento del estado. Como parte de la Semana de las Ciencias Humanísticas en el Pre Universitario, el Profesor de Ciencia Política y Co-organizador del evento, el Sr. Christian Brouillard, invitó a un orador experto en sistema electoral y gobierno en Cuba, el Sr. Arnold August*. Su conferencia se realizó en francés. El está actualmente trabajando en la redacción de su segundo libro: Cuba: La Democracia Participativa y las Elecciones en el siglo XXI el cual será publicado en inglés, español y francés en el año 2010.

El tema fue muy importante ya que Cuba fue uno de los puntos dominantes en la agenda del la 5ta Cubre de las Américas realizada en Puerto España, Trinidad y Tobago donde 34 lideres de todo el continente se reunieron desde el 17 al 19 de abril. Allí fue discutido el levantamiento del bloqueo de EEUU contra Cuba. Obama planteó que él está listo para dialogar, pero anduvo con rodeos al esconderse detrás del clásico dogma anti-Castro sin presentar argumentos. El esgrimió asuntos relacionados a los prisioneros políticos, la libertad de expresión y la democracia. En cuanto a nuestro Primer Ministro Canadiense, el Sr. Stephen Harper, él sin ninguna vergüenza, estuvo de acuerdo con su homólogo estadounidense en describir e insultar a Cuba como una “dictadura comunista” y claramente desviando a los 32 otros países los cuales habían formalmente votado e indicado claramente ellos mismos, en muchas ocasiones, estar a favor de un levantamiento inmediato del bloqueo y del derecho del pueblo cubano a su autodeterminación y soberanía. En tal contexto, fuentes expertas como el Sr. Arnold August y todas las fuentes alternativas de información acerca de Cuba tienen que poner las cosas en su justo lugar. Uno no debe subestimar la importancia de las conferencias y de los libros acerca de la realidad política cubana. Estos representan uno de los pilares de la solidaridad con Cuba.

En su presentación, el Sr. August mostró una serie de fotografías, explicó dos aspectos: (1) el funcionamiento del sistema electoral cubano basado en su propia experiencia y sus muchas visitas a la Habana durante las elecciones del 2007 y del 2008 y (2) el funcionamiento de los diferentes niveles de gobierno entre las elecciones. Para apreciar la verdadera democracia, tal como ésta existe en Cuba, uno primero tiene que comprender que el Partido Comunista, el único partido político en Cuba, no es un partido político electoral sino un partido revolucionario de unidad nacional. Este no participa en las elecciones y no propone para nominación ni financia ningún candidato para las elecciones. Aún más, no cuesta ni un centavo ser nominado ni ser elegido en Cuba. Los muy modestos gastos son asumidos por el estado sobre las bases de la igualdad entre todos los candidatos. El sistema político, como el orador ilustró con mapas, es altamente descentralizado con la participación de personas desde el nivel de base por cuadras que componen la estructura. Por ejemplo, la Provincia Ciudad de la Habana (ciudad capital con una población de aproximadamente 2,1 millones de habitantes) se divide en 15 municipios con uno de ellos, siendo utilizado para el estudio de caso, el municipio Plaza de la Revolución.

Arnold analizó su campo de investigación específico, un grupo de 1400 votantes en la circunscripción número 12, una de las 108 circunscripciones que forman la Asamblea Municipal del Poder Popular de Plaza de la Revolución. Estas muy compactadas circunscripciones sirven de bloques de construcción para todo el sistema político. En términos de elecciones, las cinco zonas que integran la circunscripción número 12 son formadas con el objetivo de aún más descentralizar el sistema electoral. Durante las asambleas de nominación en las cinco zonas de nominación, cerca de 150 a 250 votantes del vecindario que viven en general en una de las dos cuadras a cada lado, tienen la oportunidad de proponer electores residentes en su circunscripción como candidatos que ellos consideran dignos para que los representen en la Asamblea Municipal. Estas nominaciones son seguidas por otro paso puesto en práctica a través de boletas de sufragio secretas, directas y universales, donde los ciudadanos a partir de los 16 años de edad y más tiene el derecho de votar por uno de estos candidatos que han sido propuestos por los vecinos.

A nivel nacional, las comisiones de candidatura son formadas por organizaciones de masa tales como los sindicatos (CTC), la Federación de Mujeres y la de Estudiantes, etc. Estas comisiones a nivel nacional, provincial y municipal, en colaboración con los ciudadanos y las organizaciones de masas, tienen la responsabilidad por ejemplo de nominar a los candidatos para la elección a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP, Parlamento), de manera que la ANPP sea un espejo de la sociedad cubana. Es importante hacer referencia al hecho de que hasta la mitad de los 614 escaños para diputados en el Parlamento están ocupados por delegados electos a nivel municipal con el objetivo de asegurar que el Parlamento sea un cuerpo estrechamente conectado a los ciudadanos y a sus inquietudes.

Con muy pocas excepciones, los funcionarios electos a todos los niveles, que incluyen los municipios, las provincias y el Parlamento, son voluntarios. Ellos no reciben pago alguno por esto y tienen que llevar a cabo sus responsabilidades como delegados municipales o provinciales y de diputados al Parlamento después de sus jornadas normales de trabajo. Con respecto a la necesidad de algunos ciudadanos electos para trabajar como profesionales, ellos se seleccionan de acuerdo a las necesidades y a las responsabilidades del nivel de gobierno para el cual ellos han sido seleccionados; es entonces que ellos son liberados de sus puestos de trabajo. No obstante, en este caso, ellos reciben un salario equivalente al de sus puestos de trabajo. Este principio busca evitar los privilegios asociados a la elección.

Además de explicar la elección, Arnold enfocó la segunda parte de su presentación hacia el funcionamiento del gobierno después de las elecciones. Con la ayuda de sus fotos, él describió las discusiones vivas a las cuales él asistió como parte del desarrollo conducido por el Parlamento ante el anteproyecto de ley de seguridad social. Este anteproyecto propuesto alarga gradualmente la edad de jubilación en cinco años más, como respuesta, entre otros problemas, al envejecimiento poblacional. En los encuentros realizados a lo largo de la isla, en miles de puestos de trabajos, es que los trabajadores de todos los sectores de la economía y la sociedad tuvieron la oportunidad de presentar y debatir sus opiniones. En muchas ocasiones, y hasta inclusive, en los encuentros de las Comisiones Permanentes de Trabajo formadas por los diputados al Parlamento, el anteproyecto de ley era enmendado de acuerdo con las críticas y sugerencias provenientes de los trabajadores antes de ser presentado a la sesión plenaria formal del Parlamento para se llevada a votación.

 El orador, con el objetivo de llevar a su audiencia a pensar sin obstáculos dados por puntos de vistas preconcebidos, preguntó lo siguiente: “Entre ustedes, sus familias o amigos, ¿cuántas veces ustedes han sido consultados respecto a cada detalle de un proyecto de ley?”.”¡Nunca!” fue la respuesta unánime de los estudiantes. Arnold fue más allá: “En Cuba, ésa es la norma para este tipo de leyes o decisiones ¿Es una terrible dictadura comunista de acuerdo a Obama y Harper? Les dejó que lleguen a sus propias conclusiones”.

¿Es el desarrollo político, económico y social en Cuba perfecto, es ideal? No. A partir de una rápida visión general de su experiencia en las sesiones de la Asamblea Municipal de Plaza de la Revolución y de las reuniones en uno de los ocho Consejos Populares en los cuales el municipio es más descentralizado hacia el nivel de base por cuadras, el conferencista presentó fotos para apoyar su explicación de cómo los delegados juntos a sus vecinos enfrentan los problemas y trabajan para mejorar y perfeccionar el sistema.

Arnold August concluyó adicionando: “Si hay un país en el mundo donde las personas expresan sus puntos de vistas abiertamente y discuten varios asuntos, ésa es Cuba. La realidad es lo opuesto a lo que la maquinaria de desinformación y de información errónea transmite acerca de Cuba. Si Usted sale de esta conferencia con tal comprensión, yo estaré muy satisfecho“.

Después de un corto intervalo de preguntas, la conferencia terminó con una entusiasta ovación de la audiencia y una espontánea reacción concluyente de un estudiante al decir: “¡Viva la Revolución!”.

 *Arnold August vive en Montreal, es miembro del Comité Internacional por la Liberación de los Cinco Cubanos y del Comité Fabio Di Celmo por los Cinco de La Mesa de Concertación de la Solidaridad Québec-Cuba.

  Tomado de http://bloguerosrevolucion.ning.com/profiles/blogs/las-elecciones-en-cuba-la

Lic. Rosa Cristina Báez Valdes

La Polilla Cubana

Omisiones de un Vargas Llosa

Noel manzanares Blanco

 

 Álvaro Vargas Llosa, el reconocido escritor de origen peruano, una vez más se ha gastado el lujo de ofender a la inmensa mayoría de quienes en Cuba soberanamente hemos decidido construir una Patria a nuestra imagen y semejanza. Las afrentas constan en su título “¿Debe levantarse el embargo a Cuba?”, escrito para un medio de prensa español (www.abc.es, 3/5/09) y reproducido en otro argentino (www.noticiasdelsur.com, 4/5/09) —también, en su nido Made in USA.

Personalmente, me sentí en la obligación moral de significar tres de sus omisiones.

 1ro.- Embargo, no; Bloqueo, sí 

Mr. Álvaro Vargas conoce la diferencia entre estos conceptos. También, que la Asamblea General de las Naciones Unidas lleva más de tres lustros condenando la guerra económica impuesta por el Águila Imperial al Caimán Verde. Resulta que le es más cómodo ajustarse al lenguaje de la Casa Blanca, por lo que usa el término “embargo” en lugar de Bloqueo. Ni pensar que él haría alguna alusión a las múltiples y variadas agresiones a Cuba en las últimas cinco décadas. Era de esperar que obviara que Antonio, Fernando, Gerardo, Ramón y René sufren secuestro en cárceles norteamericanas por evitar fechorías de la terrorista mafia gusano-yanqui contra la Mayor de las Antillas, el pueblo estadounidense y la humanidad en general; y que el Gremio Nacional de Abogados de Estados Unidos, al hacerse eco de este oscuro episodio de la Jurisprudencia en Norteamérica, aprobó la “Resolución refrendando el llamamiento a una investigación internacional sobre el incumplimiento del gobierno de Estados Unidos en encarar y remediar la falta de justicia en el caso de los Cinco, y a fomentar la educación y las acciones relacionadas con el caso”. Sencillamente, su ideología le permite decir: “Al cabo de los años, acepté que mi posición entrañaba una inconsistencia intolerable. Ninguna democracia liberal debe decirles a sus ciudadanos qué país visitar o con quién comerciar”. Habla así, pero sin mencionar las aberraciones contenidas en la Ley Helms-Burton, la cual en última instancia obliga al Presidente Obama a moverse en un marco que tampoco el dignatario norteño desea violentar Seguir leyendo “Omisiones de un Vargas Llosa”

Chile se transparenta : Desigualdad, desempleo y corrupción

Paul Walder

La ley de transparencia pública puede llegar a enceguecernos, como una ventana a un mundo irreal, absurdo y muy cruel. Aquella rendija que se ha abierto hacia el poder nos ha asomado al centro del modelo, a la fórmula desde la que se estandariza y se legitiman todas las falencias. El mapa político que aparece, numérico, esquematizado y cifrado, representa y consolida la más cruda de nuestras verdades cotidianas: las diferencias sociales, la estrechez política, la anomalía económica que observamos día a día en las calles y poblaciones están cartografiadas y selladas. Ha quedado certificado que Chile es un país de desigualdades. Y parece que hasta nos solazamos con ello.

 La Concertación, que ha venido hablando desde hace años de equidad y redes de protección social, ha exhibido impúdicamente esos contrastes, que son evidentes contradicciones políticas. Funcionarios de gobierno, los que se llaman y hacen llamar “servidores públicos”, reciben sueldos que bordean los diez millones de pesos. Y hay incluso salvedades: Daniel Fernández, director de Televisión Nacional, recibe casi 14 millones de pesos y José Pablo Arellano, presidente ejecutivo de Codelco, 13 millones. No se trata de ingresos anuales, sino mensuales. El primero pertenece al PPD, en tanto Arellano a la Democracia Cristiana. Pero hay una gran excepción: el presidente del Banco Central, José de Gregorio (DC), recibe un sueldo por sobre los 15 millones mensuales.

Al revisar los sueldos y salarios de los altos ejecutivos del sector privado, los anteriores parecen discretos. Un estudio de PriceWaterhouseCoopers, citado por El Mercurio, concluyó que las rentas brutas de las gerencias generales del área telecomunicaciones llegan, en promedio, a 17 millones mensuales. Un poco más abajo están los gerentes de las compañías de seguros, con 16 millones, y los de las de isapres y AFP -sí, de aquellas firmas que se han dedicado a despilfarrar los ahorros de los trabajadores-, que ganan sobre los 15 millones de pesos mensuales. A esto hay que sumar los ingresos adicionales por concepto de bonos y asignaciones entregados como premios a las ganancias corporativas, incentivos obtenidos muchas veces tras programas de despidos masivos o de recortes salariales. No de los suyos, sino del de los trabajadores peor pagados.

Estos sueldos no son una anécdota, sino una expresión de la estructura social y económica de Chile. Es la cúspide de una gran pirámide de base extendida. Para ello, sólo basta recordar las estadísticas de Mideplan, que están disponibles para cualquier persona: el 20 por ciento más rico de la población -unos tres millones de personas- obtiene el 62 por ciento de los ingresos y representa más de 18 veces el ingreso promedio del 20 por ciento más pobre. Una estructura económica, y también social, que nos ha puesto entre los diez países del mundo con peor distribución de los ingresos. El vicioso fenómeno no sólo ha sido señalado con insistencia por la Iglesia Católica, que ha definido en forma periódica la desigualdad económica como un “escándalo nacional”, sino también por organismos como el Banco Mundial y la OCDE, que ha rechazado durante los últimos años el ingreso de Chile a esa organización. Los problemas sociales y económicos de México, el único miembro latinoamericano, ya le parecen suficientes al exclusivo organismo que conforman las naciones desarrolladas.

La Concertación da el ejemplo en la cúspide del poder. Traza el paradigma de la desigualdad. Hoy se discute sobre la crisis, la recesión, los efectos sobre el empleo. Pero Chile ha estado en esta crisis neoliberal por décadas. Porque la pobreza no tiene sólo una relación con el desempleo sino con los ingresos insuficientes, que son efecto de un modelo económico incapaz de cubrir mínimas necesidades. El énfasis que pone la derecha, y también la Concertación, en proteger el empleo -generalmente un argumento para bajar los salarios- sólo es útil como mecanismo para mantener el statu quo, pero en ningún caso como fórmula de desarrollo. De manera endémica, Chile ha mantenido una alta tasa de pobreza con bajas tasas de desempleo. La causa del problema, bien se sabe, surge de un modelo económico-político que favorece, apoyado en la legislación, a las grandes corporaciones.

Las cifras sobre salarios que hace un tiempo reveló la encuesta Casen de Mideplan tienen una directa relación con las de pobreza publicadas por este mismo Ministerio. Una relación nada nueva, y menos sorprendente: porque la pobreza tiene en Chile como causa principal los insuficientes ingresos. Pese a establecerse esta conexión que resulta evidente, hay una serie de áreas opacas, que apuntarían a empeorar las cosas. Lo que el gobierno logra sondear y traducir en números y estadísticas, refleja una realidad social y económica mucho más cruda y compleja. Si Mideplan publicó en 2007 que sólo el 13,7 por ciento de los chilenos vivían bajo la línea de la pobreza, cifra porcentual que correspondería a unos dos millones 200 mil personas, con otra encuesta confirma que hay un millón de trabajadores con ingresos iguales o menores que el mínimo. Si tenemos en cuenta que la población activa la conforman unos 6,5 millones de personas, aproximadamente un 15,3 por ciento de este grupo está en o bajo el salario mínimo. Hay, sin duda, y en una primera transparencia, una relación entre el grupo de bajos salarios y el grupo de pobres que detecta la metodología de Mideplan.

El asunto es qué mide esta metodología. Porque, ¿quién cree que en Chile sólo el 13,7 por ciento es pobre si en Estados Unidos las estadísticas dicen que más o menos un trece por ciento de la población está en esa condición? Y lo mismo en la Unión Europea, con un porcentaje similar y aun mayor de los ciudadanos bajo la línea de pobreza. Obviamente, la explicación oficial chilena no resiste mucha argumentación.

Cuando el presidente de la Conferencia Episcopal, el obispo Alejandro Goic, propuso elevar el salario mínimo, la elite política y empresarial se rasgó las vestiduras y creó una artificial e hipócrita discusión que se diluyó en retórica mediática. Hoy, en medio de la recesión y del aumento del desempleo, levantan una propuesta contraria y oportunista: flexibilizar y bajar el salario mínimo para evitar despidos. Un clásico recurso neoliberal que sólo ha contribuido al engorde corporativo y a la extensión y masificación de las carencias. El recetario neoliberal ha sido la gran maquinaria de las desigualdades. Pero cuando en el mundo el neoliberalismo se ha caído a pedazos, Chile se mantiene como el reducto mundial de la más recalcitrante ortodoxia.

El gobierno habla de su red de protección social. Sin embargo, también se jacta de su reducción de la pobreza. Porque quien sale de la línea estadística de la pobreza ya no puede optar a los subsidios estatales. Por increíble que parezca, en Chile un trabajador que percibe el ingreso mínimo de 159 mil pesos -88 veces menor al que recibe Daniel Fernández y 81 veces más bajo que el de José Pablo Arellano- está muy lejos de poder optar a esa red de protección social y ha de entrar a competir en las intrincadas y difíciles redes del mercado. Aproximadamente un 30 por ciento de los trabajadores chilenos perciben el salario mínimo, en tanto más del 50 por ciento está bajo la cota de los 250 mil pesos. Con estas cifras, el ingreso promedio de los trabajadores en Chile está en un rango de 300 mil pesos. Fernández y Arellano ganan 43 veces más que el promedio de los chilenos.

 El primer quintil más pobre no llega al cuatro por ciento de los ingresos totales, en tanto el quinto quintil, el más rico, obtiene casi el 60 por ciento, lo que determina la capacidad de consumo en una sociedad que cada vez más ha puesto todas sus actividades y servicios en el mercado y el consumo.

Esta abismal brecha en los ingresos ha llevado a crear una cúpula económica y política que forma aquel quinto quintil, como es el caso de los empresarios y ejecutivos de empresas públicas y privadas. Un primer mundo que se alimenta del tercero: como un gran campo de golf en medio de un descampado.

 Un estudio más o menos reciente estableció que los gerentes de empresas chilenas tienen el más alto nivel de compra comparado con sus pares latinoamericanos, con un ingreso promedio cercano a los cuatro millones de pesos. Sin embargo, estos cargos pueden llegar a un promedio superior a los siete millones mensuales en las empresas grandes y a cifras cercanas a los quince millones, como hemos citado, para los ejecutivos más altos de las grandes compañías. Y si este es el salario de los gerentes y administradores, en los dueños del capital, los directores de empresas, los números se suman a destajo para superar la imaginación de cualquier trabajador chileno. Con estos números, con estos beneficios, la defensa a rajatabla por esta elite del modelo neoliberal queda explicada.

 Ante esta abismal brecha entre la opulencia y la miseria, que es una “vergüenza nacional” amparada por todos los gobiernos de la Concertación, hay voces que surgen desde la ética. Monseñor Alfonso Baeza Donoso, presidente de Fasic, vice presidente de Caritas-Chile y ex Vicario de la Pastoral Social y de la Pastoral Obrera, ha propuesto que así como existe un salario mínimo, haya un salario máximo, el que debiera comenzar por nuestros representantes políticos.

 La idea, planteada hace un tiempo por Baeza Donoso, no ha sido recogida por la clase dirigente. Sin embargo, ideas similares se han desarrollado en Estados Unidos tras la debacle financiera y la corrupción empresarial. El gobierno de Barack Obama ha propuesto regular los sueldos de los CEO de las grandes empresas. Y tiene razón, no sólo en un sentido ético, sino también económico. El gran colapso y sus efectos se han relacionado con prácticas empresariales que buscan el beneficio a toda costa. Y tras de esta meta, dejan un escenario de quiebras y miseria.

 Desempleo, la otra transparencia

 Hacia finales de abril, la Universidad de Chile publicó su estudio sobre empleo con cifras inquietantes. La tasa de desempleo en el Gran Santiago subió a 12,8 por ciento en marzo, lo que equivale a 363 mil 900 personas desocupadas. De esta forma, la tasa de desocupación supera los dos dígitos y corresponde a la mayor que se registra desde septiembre de 2003. En un sondeo anterior, de diciembre, la cesantía en el Gran Santiago llegó a 9,7 por ciento, lo que se traducía en 274.600 personas. Como afirman los economistas Orlando Caputo y Graciela Galarce, la tasa de desempleo en Santiago aumentó en 55 por ciento en pocos meses, pero el desempleo real en el Gran Santiago y en Chile es aún mayor. Este dato se relaciona directamente con las estadísticas oficiales del INE. En el trimestre diciembre-febrero la tasa de desempleo nacional se ubicó en 8,5 por ciento, con un crecimiento de 1,2 puntos respecto al mismo período del año anterior. Pero son otros guarismos los que sin duda han de preocupar. El número de desocupados, estimado en 619.750 personas, aumentó en 17,8 por ciento (93.580 personas) respecto a igual trimestre del año anterior. Y hay otros datos aún más inquietantes. El desempleo nacional entre los jóvenes alcanza niveles dramáticos. Dice el INE que entre los 15 y 24 años hay un desempleo del 20,3 por ciento: uno de cada cinco jóvenes está desempleado.

 Son sin duda los meses de invierno los más críticos para el desempleo. Durante el invierno pasado la cesantía nacional se elevó a 8,4 por ciento. Este año, la tasa debiera llegar a por lo menos 9,6 por ciento. Sin embargo, la tendencia no es horizontal, sino claramente ascendente, por tanto es probable que la cesantía nacional se ubique este invierno por sobre el diez por ciento. Si durante la crisis asiática de finales de la década pasada el desempleo nacional llegó a 10,1 por ciento, los pronósticos para esta crisis, que se ha presentado más intensa y profunda, no serán mejores.

Este es el Chile transparentado

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 684, 1º de mayo, 2009)