Jack Bauer contra los derechos humanos

José Pablo Feinmann

 

24 sigue su marcha en medio del éxito, de los pedidos de sus fanáticos, que necesitan la serie como una droga ineludible. Rupert Murdoch, el dueño de la cadena Fox y de muchas, demasiadas cosas más, parece haber advertido que se viene una mano demócrata, la mano de Obama. Tal vez esto explique que la séptima temporada de 24 se inicie con un juicio que el Estado le hace a Jack Bauer por violación a los derechos humanos. ¿Tanto tiempo llevó advertir que Bauer violaba todos los derechos humanos, que no dejó uno sin violar, que es un violador compulsivo? A Murdoch, sí. Pero probablemente –y más que eso– Bauer era para él un auténtico héroe “americano” que hacía simplemente lo que había que hacer. No olvidemos que el viejo “dicho” de los westerns es “un hombre tiene que ser lo que un hombre tiene que ser”, pero se acompaña por otro, inevitablemente: “Un hombre tiene que hacer lo que un hombre tiene que hacer”. Jack Bauer hace lo que tiene que hacer. No importa lo que sea. Sin embargo, la séptima temporada ya parece husmear, en el futuro, la llegada de Obama. Bauer no tiene más remedio que ir a juicio. No en vano Obama ha cerrado la base de Guantánamo. Todos los asentamientos de la CIA a lo largo y lo ancho de este mundo. Y ha dicho: “Estados Unidos no torturará más”. Uno no sabe cómo tomar esta frase. ¿Se trata de una expresión de deseos? ¿Era en Estados Unidos el Día de los Santos Inocentes cuando la dijo? ¿Lo obligó su imponente esposa, Michelle, que si le niega el sexo Obama pierde la razón, enloquece hasta el fin de su período? (Esta conjetura es un homenaje a usted, Michelle: creemos que es la más espectacular primera dama de la historia. Ojalá sea una mina buena, porque su autoridad, su poderío parecieran ser tan enormes que si se enojara con los otros pobres seres que habitamos el planeta podría borrarnos el simple primer día que se levantara de mal humor.) ¿Desde qué certeza puede asegurar Obama que Estados Unidos no torturará más? Vea, Obama, la tortura se ha difundido demasiado. Aquí nomás, hace un par de días, en Punta Lara, asaltaron a una pareja y los torturaron delante de su hija. Al hombre le tiraron insecticida y le prendieron fuego.

Seguramente los van a detener. Es posible que se defiendan. Es posible que digan: “No hicimos nada que no haya hecho Jack Bauer”. Además, si Estados Unidos deja de torturar dejará de tener información. Obtener información es torturar, esta “verdad” se ha establecido en el mundo desde hace tiempo. Y Jack Bauer la ha difundido como nadie. Los del FBI y los de la CIA habrán largado una carcajada fenomenal al escuchar la promesa de Obama. “¡A las ratas de laboratorio no torturaremos más!” En los laboratorios –por otra parte– ya no usan ratas. Usan terroristas o sospechosos de serlo. “Con las ratas habíamos empezado a encariñarnos demasiado”, explican. “Con esta gente es más fácil.” Además, amigo Obama, no torturar es dar ventaja. ¿Qué piensa usted que harán los fundamentalistas de El Corán? ¿Usted leyó ese libro sagrado? ¿Leyó los castigos que les depara a los infieles, a los impíos? Usted podrá decirle al mundo que no torturará más, pero es improbable que le hagan caso sus guerreros.

 

Bauer es juzgado. Los tiempos cambian. El “no torturaremos” de Obama necesita complementarse con el juicio a Bauer. “¿Por qué torturó, Mister Bauer?”, supongamos que le pregunta un juez. “Por América”, dice Bauer. “¿América le pidió explícitamente que torturara?” “No es necesario. Se tortura para obtener velozmente información. Una vez estaba por estallar una bomba nuclear en Los Angeles y yo tenía detenido a alguien que podía darme información vital.” “¿Y qué hizo?” “¿Qué le pasa, cabeza de mierda? ¿Qué piensa que pueda haber hecho? Lo torturé bestialmente hasta arrancarle la información.” “Bueno, señor Bauer. Basta con esas cosas. Nuestro Presidente dice que no debemos torturar más.” “¡Shit! ¡Hemos perdido la guerra por ese maricón!” Bauer abre uno de los grandes ventanales. Está en un 5° piso. Grita, hacia la calle, desaforadamente: “¡Hagamos de cada americano un Lee Harvey Oswald! ¡Hagamos que toda América sea Dallas! ¡Matemos al maldito mestizo o el terrorismo nos vencerá!”. Desde abajo, una negra, agitando una banderita norteamericana, le grita: “¡Obama, Obama!”. Bauer saca su 9mm. Y la revienta de tres balazos. Al público empieza a gustarle la séptima temporada. Porque el público fue cómplice de las torturas de Jack Bauer. Es que la gente evoluciona. Siempre pide más. Antes, en las películas de cowboys, se daban trompadas. Los tiros no hacían brotar sangre. En A la hora señalada, Gary Cooper le pega el tiro del final al villano –que está con camisa blanca– y el tipo muere con la camisa intacta. Hoy, los que ven la peli, dicen: “¿Qué pasó? ¿Por qué está en el piso? ¿Tropezó?”. “No, boludo. ¿No viste que le tiró un tiro al pecho?” “¿Qué tiro? ¿Vos viste la sangre?” “Antes no ponían sangre.” “¿Y cómo sabías que le había acertado? ¿Cómo voy a creer que le pegó un tiro en el pecho si el tipo se cae y en el pecho no tiene nada? ¿Soy boludo yo? ¿Me trago cualquier cosa? ¿Me quieren vender que a un tipo le pegan un tiro y no sangra?” Entonces pone La pandilla salvaje. Gran avance en la historia del cine. La sangre brota antes de que el otro dispare. Después vinieron las patadas a los caídos. Cuando ya no hubo nada más que hacer con las piñas, algún genio dijo: “¡Atención! Después de reventarlo a piñas, ¿qué le pasa a un tipo?”. “Se cae, tarado.” “¿Y ahí termina todo?” “Claro. ¿Qué querés que le den piñas cuando está caído?” “¡No, piñas no! ¡Patadas! Como la frutilla del postre. ¿Lo ven? Cuando el infeliz cae, cuando se derrumba con la cara destrozada, escupiendo sangre y dientes, con los ojos hinchados, ¡ahí vamos de nuevo! ¡Lo revientan a patadas!” Así empezó la era de las patadas. ¿Qué quedaba? La tortura. Jack Bauer golpea a un tipo, el tipo choca contra la pared y cae al piso. Bauer ya no lo patea. Eso pasó. Es historia antigua. Agarra dos cables –que saca de cualquier parte, de un velador, de una licuadora o de su bolsillo–, les hace hacer contacto, estallan un montonazo de chispas y Jack, feliz, picanea al malvado. El señor Murdoch, la Fox y los espectadores, todos felices.

 

Ahora bien, los otros, los que atacan a “América” tampoco parecen respetar demasiado los derechos humanos. En verdad, ni se han preocupado por el tema. Porque una característica del perverso Occidente es mostrar el horror y plantear, desde otra parte, una oposición al horror. Hasta la más racional, inteligente oposición al capitalismo occidental nació de ese capitalismo. Marx lo supo y lo expuso mejor que nadie. Marx era un gran pensador occidental que se oponía a los horrores de Occidente. Encarnados por el capitalismo. Pero él, a su vez, era un producto de Occidente. Era un filósofo occidental. Quienes ahora quieren destruir a Occidente no parecieran haber salido de esta fase, la de destruirlo. Pero un verdadero sistema de ideas siempre propone qué levantar sobre las ruinas de lo que destruyó. No se ve eso por ninguna parte. Y nada lo expresa mejor que la figura del terrorista que se aniquila a sí mismo con su bomba. Puede destruir. Pero no le importa seguir vivo. Porque su sistema de valores y de creencias –que es prácticamente el mismo desde hace casi diez siglos– no tiene nada nuevo que proponer. La peor política –como tanto se ha dicho durante estos días– es la de eliminarlos. (Aunque sería deseable que abandonaran la costumbre de tirar “inocentes misiles” para que esta política, la de respetarlos, fuera viable, o más fácil de llevar a buen puerto.) Igual, el problema es complejo. Requiere que Occidente comprenda de una vez por todas al “lejano” Oriente. Y algo todavía más difícil: que el mundo musulmán recupere diez siglos y haga su Revolución Francesa.

 

 

Página/12

 

Tabaré Vázquez se recibió de hipócrita !!!

José Luis Vázquez

 

 

 

En la imagen Tabaré Vázquez preparando un asado (comida traidicional uruguaya) con George Bush. En Uruguay se acostumbra invitar a comer un asado a los amigos. Saque usted sus propias conclusiones.
En la imagen Tabaré Vázquez preparando un asado (comida traidicional uruguaya) con George Bush. En Uruguay se acostumbra invitar a comer un asado a los amigos. Saque usted sus propias conclusiones.

 «El presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez demostró hoy ser el Rey de los hipócritas. Declaró en Costa Rica que «en lo personal» apoya derogar la Ley de Impunidad que rige en Uruguay e impide que los militares y civiles que violaron los DDHH vayan a la cárcel. Uruguay se ha convertido en un Reino de la Impunidad y esta ley ayuda mucho. Sólo 8 militares y policias están presos en una cárcel de lujo (Vip) construída especialmente para ellos, tienen computadora, TV y demás comodidades provistas por el gobierno Progresista de Tabaré Vázquez. Hoy el Presidente Vázquez afirmó que «los uruguayos no se merecen esta ley (y) espero fervientemente que el pueblo anule esta ley». Es un hipócrita, porque dice esto porque la ciudadanía ha recogido firmas para hacer un plebiscito que seguramente anulará la ley. Sin embargo Vázquez cuenta con mayoría Parlamentaria y, si realmente pensara que la ley no es merecida por los ciudadanos, la habría anulado en sólo 5 minutos mediante el voto de sus legisladores. Nunca lo quiso hacer durante cuatro años de gobierno».

 

«En lo personal, considero que el pueblo uruguayo no se merece tener una ley de impunidad como la que tenemos. Estoy absolutamente en contra» de ella, dijo Vázquez en una conferencia de prensa junto al presidente de Costa Rica, Oscar Arias, en el marco de una visita de Estado a San José. El Dr. Tabaré Vázquez es un hipócrita, porque el gobierno que administra tiene mayoría parlamentaria y si en realidad pensara que los uruguayos no nos merecemos esta ley, la habría anulado con la mayoría de legisladores que ostenta su fuerza política.

A la Ley de Caducidad «la considero absolutamente inconstitucional. Espero fervientemente como ciudadano uruguayo que el pueblo anule esta ley», agregó Vázquez, en la víspera de que los grupos que buscan derogar esta norma entreguen las firmas que han recolectado para convocar a un referéndum.

Vázquez dejó claro que apoya «en lo personal» derogar esa norma, pero que como presidente su deber es respetar y hacer cumplir la Constitución y todas las leyes, incluida la Ley de Caducidad dictada en los años 80 y ratificada en un referéndum el 15 de abril de 1989.

«Todo dentro de la Constitución; nada fuera de la Constitución», agregó el mandatario socialista (?) uruguayo, quien inició este jueves las actividades oficiales de su visita a Costa Rica.

García Pintos: «Es un perfecto caradura»

 

El diputado del Partido Colorado (derecha-fascista) Daniel García Pintos, expresó que «nuestro presidente es un formidable caradura» al decir que apoya la derogación de la Ley de Caducidad. Además recordó que hace cinco años, cuando Vázquez era candidato a la presidencia «declaró en el diario La República que no le gustaba la ley pero había que respetarla».

«Cinco años después después permite que su gobierno discuta y apruebe la inconstitucionalidad de la Ley de Caducidad» dijo García Pintos quien recordó que «esto le corresponde a la Suprema Corte de Justicia».

Con respecto a la recolección de firmas por parte de un grupo del Partido Colorado, García Pintos dijo que «hay que ser coherentes» y estimó que no permitiría que se le quite «credibilidad a la posición de su partido» que siempre fue favorable a respaldar la constitucionalidad de la ley de Caducidad.

 

 

 

Insurgente

Ecuador ante los comicios del próximo domingo (Toda la “partidocracia” contra Correa)

Decio Machado

 

correaAnte los comicios electorales que tendrán lugar el próximo 26 de abril en el Ecuador, los candidatos presidenciales que rivalizan para alcanzar la Presidencia de la República son ocho. De entre ellos este artículo desmenuza los antecedentes, argumentaciones principales de campaña, así como la situación actual y la intención de voto de cada uno de los cuatro principales aspirantes a esta dignidad.

 

 

 

 

Ecuador vive en la actualidad un proceso de transformación social, que tuvo su origen a partir de la toma de posesión del actual mandatario Rafael Correa, quien accedió al cargo el pasado 15 de enero del 2007 con un discurso claramente enfrentado a la vieja “partidocracia” ecuatoriana. La nueva Constitución aprobada con una mayoría del 64%, el 28 de septiembre del año pasado, ha significado que todos los poderes políticos existentes en el país (alcaldes, concejales, prefectos, viceprefectos, asambleístas, vicepresidente y presidente de la República), deban ser elegidos el próximo 26 de abril.

 

 

 

En este sentido, este artículo aborda quien es quien de los cuatro principales aspirantes a la Presidencial del Ecuador en el siguiente orden: Lucio Gutiérrez (ex presidente), Álvaro Noboa (eterno aspirante), Martha Roldós (hija de fallecido presidente Jaime Roldós) y del actual mandatario del Ecuador, el economista Rafael Correa Delgado, quien se postula con la finalidad de volver a ser elegido por los ecuatorianos.

 

 

 

En principio existe una lógica común, independientemente de las organizaciones políticas a las que pertenecen. La consigna es clara en este país situado en la mitad del mundo: “Todos contra Correa”.

 

 

 

Ecuador, país andino limítrofe con Colombia al norte y Perú al este y sur, precisamente los dos países que no han entrado aún en el ciclo histórico de cambios que se está dando en América Latina, tiene una población de 13.927.650 habitantes (datos censales de julio de 2008) y una extensión de 283.560 kilómetros cuadrados. Su moneda es el dólar (desde el año 2000 es país está dolarizado), situación que le impide tener soberanía sobre su moneda, uno de los grandes males que debe afrontar el futuro mandatario ante una época de recesión y crisis mundial.

 

 

 

Lucio Gutiérrez y su partido Sociedad Patriótica.

 

 

 

Lucio Edwin Gutiérrez Borbúa es un político y ex militar ecuatoriano de origen amazónico, que nació hace 51 años. Fue mandatario de la República del Ecuador entre el 15 de enero de 2003 y el 20 de abril de 2005.

 

 

 

Recibió adiestramiento de Fuerzas Especiales en Ecuador, y entre sus diplomados militares, destaca el de Relaciones Internacionales y Defensa Continental por el Inter-American Defense College (IADC), de Washington DC, Estados Unidos.

 

 

 

El 21 de enero de 2000, Lucio Gutiérrez participó en el golpe de Estado que derrocó al presidente constitucional Jamil Mahuad, y junto a Antonio Vargas –presidente entonces de la Conaie- y Carlos Solórzano –miembro retirado de la Corte Suprema de Justicia-, formaron un triunvirato que no fue aceptado internacionalmente, por espurio. Las Fuerzas Armadas restablecieron el orden constitucional y el vicepresidente Gustavo Noboa fue instituido como presidente del Ecuador.

 

 

 

El coronel Gutiérrez fue candidato presidencial por el partido “Sociedad Patriótica – 21 de Enero” en alianza con el indígena movimiento Pachakutik, siendo elegido presidente de la República en la segunda vuelta electoral que se desarrolló el 24 de noviembre de 2002, logrando imponerse al empresario Álvaro Noboa Pontón.

 

 

 

Comenzó su mandato estableciendo una falsa alianza con los partidos progresistas ecuatorianos movimiento indígena Pachakutik y Movimiento Popular Democrático (MPD, de orientación maoísta), pero a los tres meses pactó con el derechista Partido Social Cristiano (PSC), al mismo tiempo que a nivel internacional reforzó sus vínculos con los Estados Unidos. Esta situación provocó una crisis en el movimiento indígena ecuatoriano (Conaie y su expresión política Pachakutik), de la cual aun no ha salido.

 

 

 

Pasado dos años de su nombramiento como presidente, el 9 de diciembre de 2004, el coronel Gutiérrez, ante la posibilidad de ser enjuiciado políticamente y destituido, se alió con el partido del ex presidente Abdalá Bucaram (Partido Roldosista Ecuatoriano, PRE), el partido de Álvaro Noboa (PRIAN) y el MPD, para remover a la Corte Suprema de Justicia, y reorganizar el Tribunal Supremo Electoral y el Tribunal Constitucional. En el marco jurídico nacional y en el de Estado de Derecho, actos de este tipo se catalogan como no jurídicos, ya que no se respeta el principio de independencia de los poderes del Estado, pues se realizó mediante Decreto presidencial.

 

 

 

Al mismo tiempo que esto, Lucio Gutiérrez tomó una serie de medidas que fueron rechazadas por el país, especialmente las que anularon los juicios en contra del ex presidente Bucarám, el ex presidente Noboa, y el ex vicepresidente Alberto Dahik. Todos ellos regresaron del exilio, lo que causó aireadas protestas y movilizaciones que terminaron con el mandato de Lucio.

 

 

 

En concreto, el 20 de abril de 2005 como consecuencia de la llamada “Rebelión de los forajidos”, gigantescas movilizaciones en Quito, Cuenca y Guayaquil, así como otras ciudades del país –medio millón de personas movilizadas durante 7 días consecutivos-, Gutiérrez huyó cobardemente en helicóptero del palacio presidencial de Carondelet. El Congreso declaró la vacancia presidencial por abandonó del cargo y procedió a nombrar a Alfredo Palacio, vicepresidente de su gobierno, como nuevo presidente de la República.

 

 

 

Se decretó orden de prisión contra Gutiérrez, el subsecretario de Bienestar Social Bolívar Gonzáles, y Abdalá Bucaram –quien aún se mantiene en su exilio panameño-. Gutiérrez se refugió por 4 días en la Embajada de Brasil, saliendo el 24 de abril de 2005 hacía su exilio brasileiro.

 

 

 

Posteriormente Gutiérrez viajó a EE.UU. y Perú, terminando en Colombia, donde este gobierno aceptó el 4 de octubre de 2005 su solicitud de asilo político. En ese momento, el entonces presidente Palacio declaró que no consideraba a Gutiérrez un perseguido político, sino “un delincuente común”.

 

 

 

Nueve días más tarde, Gutiérrez regresó al Ecuador, siento detenido de inmediato. El 3 de marzo de 2006 fue liberado, aunque aún mantiene aún causas pendientes con la Justicia ecuatoriana.

 

 

 

La gestión de gobierno de Lucio Gutiérrez.

 

 

 

Este militar populista que llegó a la presidencia del Ecuador, presume de ser de izquierdas. De hecho su la página web de su partido “Sociedad Patriótica”, esta organización se define como “partido político progresista, nacionalista, latinoamericanista, revolucionario, solidario, democrático, integracionista, justicialista, igualitario, humanista, que se sustenta en base al pensamiento de Espejo, Bolívar, Sucre, Olmedo, Montalvo, Eloy Alfaro, Nicolás Infante, Vargas Torres, Dolores Cacuango, Leonidas Proaño, Miguel Iturralde y Lucio Gutiérrez y otros patriotas”.

 

 

 

La realidad de las cosas, es que una vez posicionado en el gobierno, el propio Lucio se hizo llamar “el mejor aliado de Bush y su hermano menor –Álvaro Uribe-“. La característica más notable de su gobierno, fue la entrega del país a los intereses de las multinacionales extranjeras y a los interés gringos, desarrollando una fuerte profundización del modelo neoliberal. Las consecuencias fueron claras: subida de precios, falta de empleo y corrupción en todos los niveles en la Administración.

 

 

 

Las cifras en la gestión de Lucio Gutiérrez son contundentes:

 

 

 

– En materia de Salud, el gobierno del ex coronel invirtió 323 millones de USD en el año 2003, mientras que en el 2004 redujo la cifra a tan solo 211 millones, generando un paro médico consecuencia de los retrasos salariales en el sector que duró dos meses cuando Lucio Gutiérrez se fugó de forma vergonzosa de Carondelet.

 

 

 

– En materia de Educación, el gobierno del ex coronel invirtió 638 millones de USD en el 2003, mientras que en el 2004 redujo la cifra a tan solo 464 millones, generando una situación lamentable en las cuales destacan que cerca del 50% de las escuelas no estaban aptas para iniciar clases en el año 2005, más de medio millón de niños y niñas no tenían acceso a las escuelas, o 9 de cada 10 niños del sector rural no llegaban a la educación secundaria, cobrándose matrículas en las escuelas y colegios públicos como mecanismos para poder cubrir los gastos que por efectos de la reducción en la inversión estatal. Los educadores a duras penas consiguieron cobrar sus salarios.

 

 

 

– De igual manera, Lucio generó un incremento en pago de deuda externa subiendo esta de 2.370 millones de USD a 3.795 millones. En este sentido, el incremento de deuda externa fue escandaloso, denotándose una fuerte subida entre año 2003 (bonos a 12 años = 67% y bonos a 30 años = 48%) y que en el momento de su huída (bonos a 12 años = 101% y bonos a 30 años = 85%). Los Bonos Global por efectos de la creación del FEIREP (luego sustituido por el Fondo de Solidaridad) se incrementaron en su cota hasta llegar a generar ganancias para la banca por más de 1.400 millones de USD.

 

 

 

– En materia agropecuaria, el coronel invirtió 151 millones de USD en su primer año, reduciendo la cifra a 71 millones en el siguiente. Generando de esta manera una grave recesión en el agro.

 

 

 

– En materia de desempleo los datos también son escalofriantes, estando el índice en 7,7% cuando Lucio llegó al poder, y situándose en el 12 % cuando este salió huyendo ridículamente en helicóptero de Carondelet en abril del 2005. Durante el mandato del ex coronel, se consolidó todo el sistema de tercerización (subcontrataciones y precariedad laboral).

 

 

 

– En materia de jubilaciones, se congelaron las arcas del Instituto Ecuatoriano de la Seguridad Social (IESS) en el Banco Central, lo que benefició a los banqueros que encontraron un colchón de garantía en estos depósitos y se perjudicó al sector de jubilados, congelándose sus pensiones y paralizándose los préstamos quirografarios (créditos a corto plazo, concedidos a los afiliados en servicio activo, pensionista de retiro, discapacitados, inválidos y montepío, con la garantía del sueldo o pensión, destinados a cualquier fin).

 

 

 

– En materia petrolera, gestionó un Ecuador sometido al escarnio de las transnacionales extranjeras bajo la política del 80-20 (80% para las multinacionales y 20% para el país). Lucio pretendió entregar los campos manejados por Petroecuador (empresa estatal) de Shushufindi, Auca, Lago Agrio y Culebra, con reservas de casi 100.000 millones de barriles a las multinacionales extranjeras, con apenas una aportación al Estado del 30% de la extracción. En este sentido, y ya en la era de su sucesor, Alfredo Palacio, la Occidental (Oxy) fue expulsada del país tras fuertes movilizaciones populares. En la época de Lucio, dicha multinacional norteamericana seguía lucrándose de 100 mil barriles diarios de petróleo, que calculado a 40 USD por barril, resulta de un beneficio diario de 4.000.000 USD. En este contexto, Lucio todavía tuvo la osadía de firmar la Carta de Intención con el FMI en la cual se desarrollan condiciones como la de pagar más deuda si los precios del petróleo superan a lo presupuestado, y reducir gastos sin tocar el servicio de la deuda si los precios están por debajo.

 

 

 

Pero el gobierno del coronel Lucio Gutiérrez tuvo muchos más escándalos, entre los que podemos destacar lo más notables:

 

 

 

– El 25 de marzo del 2003 se creó una Comisión Anticorrupción adscrita a la Presidencia, bajo la dirección de Alejandro Nájera. A él se le atribuye elaborar una lista de enemigos del gobierno, que incluía a periodistas. Además, a dicha Comisión se le atribuyó espionaje telefónico y “pinchazos”.

 

 

 

– El 12 de junio del 2003, en el servicio exterior se denuncia el nombramiento del hijo del diputado Renán Borbúa, menor de edad, en un consulado de los EE.UU.; de Susana Gutiérrez (hermana de Lucio), profesora, que asumió una representación consular en Argentina; del coronel Germánico Molina, amigo personal de Lucio, como embajador de Buenos Aires; o del coronel Wilson torres, embajador en Bogotá.

 

 

 

– El 19 de julio de 2003, “Blanco y Negro” reveló la existencia de una red de familiares de Lucio y amigos, en las empresas telefónicas y en los organismos de control del sector. Doce personas fueron obligadas a dimitir. “Blanco y Negro” denunció una lista de medio centenar de designaciones a importantes cargos del servicio exterior, las “petros”, las telefónicas, la Corporación Financiera Nacional (CNF), el Banco Nacional de Fomento (BNF) y otras instancias de primer nivel a favor de parientes del coronel y parientes de sus colaboradores cercanos.

 

 

 

– El 23 de octubre de 2003, el caso “Fernández” puso en aprietos al gobierno de Lucio, que inicialmente dijo no conocer a los personajes. Fotos e imágenes mostraron que César Fernández ayudó en la campaña electoral al coronel. El empresario manabita fue detenido tras el operativo “Aniversario”, junto a otras 13 personas, entre ecuatorianos, mexicanos y colombianos vinculados al narcotráfico.

 

 

 

– En enero del 2004, la captura del guerrillero de las FARC conocido como “Simón Trinidad” en territorio ecuatoriano, puso en entredicho la posición oficial cuando las autoridades colombianas señalaron que fue parte de un operativo en donde participó personal de Inteligencia ecuatoriana y la CIA. La Policía Nacional y Lucio indicaron inicialmente, que “Trinidad” fue detenido en una acción rutinaria de migración.

 

 

 

– En abril de dicho año, Gutiérrez pidió a la Fiscalía que iniciara una indagación previa en contra del periodista Diego Oquendo, a quien acusa de sedición. El argumento presidencial es una entrevista de Oquendo al ex ministro de Bienestar Social Patricio Acosta, en la cual el periodista habría preguntado si el funcionario conocía de un aporte electoral de las FARC al entonces candidato Lucio Gutiérrez. Lucio aduce que la pregunta atentaba contra la seguridad del Estado.

 

 

 

– El 31 de marzo de 2005, el presidente de la Corte Suprema de Justicia de facto, Guillermo Castro, notificó a la fiscalía con sus providencias en las que mulita los juicios en contra de su amigo, el líder del PRE Abdalá Bucaram, el también ex mandatario Gustavo Noboa y el ex vicepresidente Alberto Dahik.

 

El Lucio Gutiérrez aspirante a la presidencia el próximo domingo.

 

 

 

A pesar de todos estos constatables antecedentes, el candidato presidencial Lucio Gutiérrez todavía tiene la osadía de presentarse ante estas próximas elecciones del 26 de abril en Ecuador, bajo el lema “Con Lucio estábamos mejor”.

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