La Helms-Burton con lacito de regalo : Sigue en marcha el Plan detallado para la invasión y la ocupación permanente de Cuba (Documento)

 

 

 

Algunos de los elementos fundamentales de la Ley Helms Burton que la definían como un intento estructurado y violento para la invasión de Cuba, que reunía elementos de distinto tipo: desde la entrega del “mercado humanitario” a los EEUU y sus agentes (que operaría en un país castigado por un bloqueo criminal, como lo hizo en Iraq), hasta la concesión de un monopolio informativo a la producción de propaganda que llegaría sin restricciones desde los satélites de comunicaciones controlados por el Pentágono, la Secretaría de Estado o las grandes compañías destinadas a recolonizar Cuba, aparecen descaradamente en las medidas aprobadas por Obama.  Comienza también –en esta fase del “cambio Obama”- una propuesta de represión generalizada bajo la única autoridad y justicia de Washington. La cárcel de Guantánamo, con sus terribles justificaciones, extendería sus barrotes, sus jaulas, su metodología de la destrucción, la humillación, la sumisión, y la muerte a todo el territorio y a la población completa de Cuba. “Libertad” sería el sello de la servidumbre y la obediencia.  Weyler retorcerá sus huesos de alegría, y los negros linchados en el “profundo sur” de Missisippi o Alabama conservarán sus gestos de espanto al mirar al hermano Barack.

 

 

 

 

 

 

 

Aparece también el inicio de la persecución a la enorme mayoría más digna del pueblo cubano; los miembros del partido comunista y las organizaciones de masa: los responsables y sostenedores de un proyecto social y económico igualitario, fraternal y solidario. El pueblo soberano de Cuba. El humanista Obama, “sonrisas y publicidad en cada acto por más cotidiano que sea”, quiere negar los derechos humanos básicos y los derechos políticos, sociales y económicos a la totalidad del pueblo cubano que se ha encuadrado en las organizaciones de la revolución: sindicatos de trabajadores, mujeres, organizaciones barriales, estudiantiles.

 

 

Los EEUU serían fuente única de distribución de derechos, bienes servicios y “plazas en campos de concentración para los excluidos”. Washington estaría por encima de la ley, fijaría la constitución básica y absorbería la soberanía del pueblo de Cuba. La nueva sociedad se basaría en la coacción, la amenaza, el premio a la traición, y la entrega al enemigo constante e implacable de Cuba. El Guantánamo de la “base-campo de concentración” se extendería a toda la isla. El nuevo presidente actúa sobre la imbecilidad generada en “occidente” por una campaña de muy largo recorrido y muy largo plazo para condicionar y crear, sobre ocultaciones y falsedades, una “opinión pública” muy agresiva contra Cuba.

 

 Vean en “leer más” el texto de Obama y un análisis sobre el mismo: el imperialismo sigue su rumbo también lo sigue la resistencia de los pueblos. Esa es la batalla. La misma que define la crisis catastrófica que se abate sobre las inmensas mayorías en todos los pueblos del mundo.

 

 

 

 

 

 

Conducta impropia (1)

 

 

 

 

Un molesto residuo de la historia

 

En este fin de siglo parece irremediable que el juicio público se convierta en una simple construcción mediática. El olvido, la deformación, el desplazamiento permanente de la atención pública de un asunto a otro y los criterios casi idénticos en temas esenciales, van vaciando poco a poco las memorias y diseñando una enorme indiferencia pública. Esta indolencia casi general es removida con acciones de propaganda intensiva y convertida en opinión unánime para ser recogida en las encuestas y utilizada como aval democrático. El público oscila entre la apatía y el melodrama.

 

 

Para esta opinión pública de diseño Cuba es poco más que el residuo temporal de un sistema y de un conflicto que se pierden ya en la noche de los tiempos. Su propia relación crítica con EE UU sería el último capítulo de un antagonismo ya finalizado y casi olvidado: la guerra fría. Para que ese residuo desaparezca y ese capítulo se cierre, Cuba debe pasar a integrar el conjunto de los países políticamente representados y económicamente inviables que han quedado situados en el estercolero del fin de la historia.

 

 

En ese tránsito entre la excepción sin sentido y la nada o casi nada de los países marginales sólo queda la duda de sí esa Cuba que parece resistir empecinadamente el diagnóstico de tanto sabio, se aproxima poco o mucho, o si va a cruzar y cuando la frontera de la impaciencia de occidente. Más allá de ella empezaría a ser posible una intervención de los EE UU, de la OTAN, la OEA, o de algún otro instrumento de disciplina alistado para la guerra humanitaria por la novísima «comunidad internacional» que se ha definido, con criterios de exclusión escandalosos, hace muy pocos meses durante la guerra contra Yugoslavia.

 

 

Baja intensidad y buenas intenciones

 

 

Pese a que buena parte de la información está al alcance de cualquier curioso y a que contradice drásticamente una conclusión de ese tipo, las medidas de EE UU contra Cuba son presentadas ante la opinión pública como un enfrentamiento de baja intensidad.

 

 

La percepción sobre este conflicto está vinculada al bloqueo que los media denominan «embargo» pese a que una verdadera red de presiones, de amenazas y de obediencias (cómplices o disuadidas), organizadas por los Estados Unidos, reducen implacablemente la relación de Cuba con terceros países.

 

 

Los medios de comunicación se encargan de minimizar la intensidad real de la agresión presentando el embargo como la consecuencia inevitable de unas malas relaciones bilaterales o, incluso, justificándolo como presión para que Cuba inicie un proceso de democratización. Ocultan el sufrimiento, evitan el escándalo de una agresión sin otra ley que la del más fuerte, e incluso llegan a proponer el aplauso. La ruptura sistemática de la legalidad internacional, cuyo detalle explicaremos más adelante, es envuelta con la eximente de las buenas intenciones.

 

 

Con frecuencia estas afirmaciones van unidas a la de que Cuba maneja este enfrentamiento para su propia política interna, para reforzar un régimen autoritario. La agresión norteamericana se convierte así en una coartada del propio régimen cubano. La indignación se vuelve contra la víctima.

 

 

No resulta ocioso destacar la extremada crueldad de unas medidas que han limitado dramáticamente los recursos alimenticios, sanitarios y educativos de Cuba poniendo a prueba la capacidad de resistencia de su población. En países menos estructurados que Cuba, como Irak, instrumentos similares están produciendo centenares de miles de muertos. Tales medidas, ilegales y brutales, sólo están condicionadas por una «aceptabilidad internacional» extremadamente amplia y muy flexible a la voluntad de los EE UU. Tan flexible que parece aceptar como coartada convincente la simple aplicación por Washington de fórmulas propagandísticas como la de «países delincuentes».

 

 

 

 

 

 

La «Nueva Oportunidad»

 

 

En la historia de Cuba posterior a 1898 uno de los actores fundamentales ha sido siempre el gobierno de los EE.UU. Durante los primeros sesenta años, hasta 1959, la intervención de este país en Cuba se hizo desde dentro, mediante administración directa bajo ocupación militar en los primeros años, o con mecanismos diversos de presión o de “colaboración” con los gobiernos de turno. Esa oscilación entre el alarde guerrero y la recomendación desdeñosa no descartó desembarcos periódicos o amenazadores desfiles navales ante La Habana y tampoco limitaciones constitucionales que expresaban simultáneamente el interés y el desprecio.

 

 

A partir de 1959 la injerencia tiene que ser externa y está marcada por la intervención militar camuflada, la amenaza permanente, el hostigamiento continuo y por todo tipo de operaciones clandestinas.

 

 

 A partir de finales de la década de los ochenta la situación internacional ha potenciado las posibilidades de actuación y ha reducido enormemente los apoyos internacionales a Cuba. Los EE UU van a desarrollar una estrategia planificada de aislamiento mundial y de bloqueo económico total, progresivamente generalizado al resto de los países del planeta. El objetivo es más que la derrota inmediata y violenta de la revolución, su agotamiento progresivo que conducirá a medio plazo -siempre según los estrategas de Washington- a su desprestigio interno y externo, y posteriormente a su desmoronamiento. Compartiría esfuerzos con ese designio general el más inmediato y más directo de la recuperación del control político y económico sobre la isla.

 

 

Restaurando objetivos históricos los EE UU creen tener ahora su Nueva Oportunidad.[i]

 

 

Con sus Leyes en la mano

 

 

La jerarquización del nuevo orden mundial va a romper casi todos los límites a la actividad intervencionista de Washington. Por eso la operación de vasallaje va a adoptar un carácter predominantemente público, descarado incluso, con aspectos de publicidad en el uso de la fuerza. El componente encubierto pierde la prioridad. El perfil público no es un reflejo de la legalidad internacional de la política de los EE UU, sino todo lo contrario, la publicidad viene acompañada de la acentuación de la ilegalidad.

 

 

 

La legislación de los Estados Unidos es la prueba de todo esto. Aunque su consulta está al alcance de todos, misteriosamente, parece ocultarse a los que desde los grandes medios de comunicación compartimentan, con un sentido ético muy peculiar, las indignaciones, los toques a rebato y las llamadas al sosiego.

 

 

En las leyes del Congreso se enumeran las medidas que regulan el bloqueo. Las normas de franco y abierto carácter extraterritorial detallan también las presiones que serán aplicadas contra determinados países y sugieren otras más intensas que podrían aplicarse a quienes no respondan debidamente a las intenciones de la política de los EE UU.

 

 

En lo que se refiere a la propia Cuba no sólo aparecen los instrumentos de agresión, sino que se diseña sin el más mínimo recato toda la estructura para una “futura” dependencia.  En un tiempo en el que se perfeccionan las instituciones económicas y políticas que suponen la exclusión de buena parte de los países del Tercer Mundo, y en el que se restauran los viejos protectorados coloniales en zonas de interés, nada de esto puede parecer extraordinario.

 

 

La estrategia de los Estados Unidos puede tener varias alternativas en función de la evolución de los acontecimientos. En todo caso reclama la aplicación prolongada de las medidas de bloqueo económico, de penetración informativa y agitación social, y de promoción y apoyo a la disidencia interna. Requiere también un control notable de los medios de comunicación y exige un despliegue informativo ante la opinión pública internacional. Condicionar el juicio sobre Cuba se convierte en un factor de primer orden.

 

 

A cara descubierta

 

 

En períodos anteriores las actividades públicas y las encubiertas se situaban, más o menos, en compartimentos estancos. En la actualidad no ocurre así. El Congreso de los EE UU no sólo viola la legalidad internacional al ordenar medidas contra Cuba, sino que proporciona marco y garantía a actividades que por su gravedad extrema o por la claridad con la que exhiben sus propósitos reales, deben permanecer secretas.

 

 

La “Cuban Liberty and Democracy Act of 1996 (Ley Helms-Burton), la summa legal del intervencionismo anticubano nos recuerda y autoriza la supervivencia de las actividades clandestinas contra Cuba. Las expresiones son sólo ligeramente eufemísticas: “Nada en esta Ley prohibe cualquier actividad investigadora, de protección o de inteligencia, de una agencia operativa o de inteligencia de los Estados Unidos”.

 

 

Además de las actividades de agresión y hostigamiento la superpotencia intenta reproducir, para ser usado durante el deseado proceso de transición y en la situación final «democrática» resultante, todo el instrumental de intervención cotidiana que había sido habitual en el período histórico que va desde 1898 hasta 1959. Y reproduce también la identificación de la intervención con la determinación de un modelo económico y social preestablecido por la gran potencia, en el que además la dependencia es un elemento fundamental.

 

 

Sin comprender la naturaleza de los derechos que históricamente ha ejercido EE UU en su relación con Cuba y la intención fundacional que en una espectacular vuelta atrás hasta 1898 preside la actual estrategia norteamericana, difícilmente podrá valorarse el nivel de la injerencia de Washington. Porque no sólo, como veremos enseguida, los EEUU definen y valoran, sino que de acuerdo con ese juicio cuyo derecho ejercen con exclusividad, establecen un conjunto amplísimo de sanciones contra Cuba y contra terceros países. Estas sanciones rompen sin duda la legalidad internacional salvo para los que aceptan, y no parecen pocos, que están definidas dentro del marco de una “relación especial” en la que lo legal es establecido por los propios EE UU. Retornamos con ello, en lo que se refiere a Cuba, a planteamientos coloniales y en lo que se refiere a los demás países del mundo a la aceptación de un principio de sumisión universal.

 

 

Los EEUU, paladines de una nueva y aristocrática «comunidad internacional», intentan definir, coactivamente, las relaciones de otros países con Cuba y también las de las organizaciones internacionales.

 

 

Efectivamente, no parecen tener demasiados inconvenientes en coaccionar y chantajear a los países que pueden plantear poca resistencia a sus imposiciones porque dependen, en alguna medida, de las “ayudas” de los propios EE UU, o de la disposición de créditos en organizaciones financieras, como el FMI o el BM, en las que las posibilidades de control por Washington son efectivas.

 

 

El acoso

 

 

 

 

 

 

Como siempre palo y zanahoria. El primer golpe es el “embargo”. Sus medidas están diseminadas en todo el cuerpo legal: “Foreign Assistance Act 1961”, “Trading with the Enemy Act”, “Export Administration Act of 1979”, “International Emergency Economic Powers Act”, Cuban Democracy Act of 1992, y HR 927 “Cuban Liberty and Democratic Solidarity (LIBERTAD) Act”. Supone la prohibición total de comercio con Cuba e incluye un enorme cuadro de sanciones, reforzadas en los últimos años.

 

 

El segundo golpe es la denominada propuesta de embargo internacional cuyo instrumento sería el Consejo de Seguridad de la ONU. Aunque la demanda de una legitimación como esa, que aparece en los textos legales del Congreso, no pasa de ser, por el momento, una maniobra de propaganda, su eficacia se deriva de las presiones diplomáticas y sobre todo de la utilización de los múltiples instrumentos de coacción que tiene Washington, especialmente contra los países del área latinoamericana y caribeña, el espacio natural para el comercio cubano.

 

 

Los EEUU se oponen a la admisión de Cuba en organizaciones financieras internacionales hasta que realice elecciones en las condiciones exigidas por los EE UU. No se trata de simples declaraciones. Como veremos más adelante se establecen represalias contra las propias instituciones de crédito. Los demás países son también apremiados para que restrinjan sus créditos a Cuba.

 

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Derecho, educación y política

Armando Hart Dávalos

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El mundo se ha globalizado y acabó globalizando los problemas también. Se trata de procesos objetivos íntimamente relacionados con el desarrollo científico y tecnológico. No se trata de salvar a una comunidad o a un país sino a la humanidad en su conjunto. La crisis de civilización que enfrentamos, la más aguda desde la caída del imperio romano y de efectos muchísimo más graves que aquélla, nos plantea retos que solo se pueden abordar con lo mejor de la historia científica e intelectual de la humanidad.

Partiendo de estas premisas, los movimientos sociales están obligados, hoy más que nunca antes, a tomar en consideración esas realidades para promover la acción transformadora a favor de la justicia. Es, precisamente la crítica y el análisis de la quiebra radical y en general de toda la institucionalidad burguesa heredada de siglos anteriores, donde está el camino para encontrar soluciones que nos permitan hallar las nuevas fórmulas para relacionar el movimiento intelectual y social con el papel del Estado.

El pensamiento de la Ilustración nos dejó la teoría de los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Fue precisamente Montesquieu en su obra maestra El espíritu de las leyes (1748), quien postuló que debía establecerse una separación y un equilibrio entre los distintos poderes a fin de garantizar los derechos y las libertades individuales. Sin embargo, los hechos muestran una situación bien diferente a esta visión idílica de la institucionalidad burguesa. La práctica histórica le agregó un “cuarto poder”, el de la prensa, a la que hoy llamamos medios de comunicación masiva. Ese llamado cuarto poder se ha convertido en nuestros días, en medio de una aguda lucha por controlar las conciencias y las ideas, en un elemento clave. Los avances tecnológicos en esta esfera han acentuado, por una parte, el poder de las transnacionales de la información a escala planetaria pero, al mismo tiempo, se han abierto brechas a través de las cuales el movimiento social y político progresista puede y debe dar su batalla en el terreno de las ideas.

El imperialismo en su fase decadente ha echado por la borda los principios jurídicos en los que dijo basarse el estado burgués a partir de la revolución francesa y promueve la fragmentación y debilitamiento de las estructuras estatales de otros países a partir de la teoría de los estados inviables. Hoy, los movimientos sociales que han llegado al gobierno en varios países de América Latina mediante procesos eleccionarios levantan las banderas de la juridicidad e impulsan procesos constituyentes que garanticen los derechos económicos, políticos y sociales de los sectores populares que representan. Los ejemplos de Venezuela, Bolivia y Ecuador ilustran esta afirmación.

La defensa del derecho, la educación y la práctica política sobre fundamentos éticos se ha convertido en un elemento clave del accionar de los movimientos sociales y de los partidos políticos comprometidos con las cambios radicales en el actual orden internacional que reclaman millones de personas en todo el planeta.

El análisis con rigor de la aguda crisis de la democracia representativa y el sistema de pluripartidismo se ha convertido en una necesidad apremiante en nuestros días. Ella se manifiesta en la falta de credibilidad en el sistema, en el abstencionismo cada vez mayor de los electores, en el surgimiento de agrupaciones alternativas que buscan canalizar la insatisfacción ciudadana y que, incluso, se desarrollan a veces al margen del propio régimen político y electoral.

Para amplias masas de electores, la política se ha convertido en algo sucio y ha degenerado hacia la politiquería. Recordemos que el nacimiento de la institución partido político en su concepción moderna está asociado al parlamentarismo británico primero y a la Revolución francesa después. Reflejaban el enfrentamiento de clases sociales hostiles o grupos con intereses económicos contrapuestos. En América Latina y el Caribe se reprodujo ese esquema político sin estar aquí expresadas las clases sociales que le dieron vida.

En su visionario ensayo Nuestra América, José Martí advirtió hace más de un siglo:

La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero. Con una frase de Sieyés no se desestanca la sangre cuajada de la raza india. (…) El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma del gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país. [1]

Las diferencias de espacio y tiempo determinan formas diferentes en que se materializan las verdades esenciales. Estas son extraordinariamente variadas y se presentan con acontecimientos muchas veces imprevistos. Así ha sido a lo largo de la historia de la humanidad. Hoy, esos acontecimientos se manifiestan, en ocasiones, con violencia extrema, pero todo refleja la necesidad de una transformación económica, política y social de vasto alcance internacional.

En los procesos revolucionarios en marcha en nuestra región se refuerza la necesidad de alcanzar la cohesión nacional como única política sensata en la actual coyuntura y que la divisa “divide y vencerás” que tuvo precisamente en la pluralidad de partidos su expresión cultural y política, vaya quedando superada en medio de una realidad que reclama otras formas de democracia de carácter participativo y popular.

La primera y más importante lección está en el déficit principal de los “materialistas” en la centuria concluida, es decir, de gran parte de lo que se llamó izquierda, fue haberse olvidado de que el hombre también es materia y haber divorciado las luchas sociales y de clases de la mejor tradición cultural.

Las desviaciones que dramáticamente tuvieron lugar se derivaron del dogmatismo, hijo del divorcio entre la práctica política socialista y la cultura nacida de nuestras luchas por la emancipación del dominio colonial.

Denunciar la crisis vigente, mostrarla a plenitud y estudiar las conclusiones a que se llegue al respecto en la realidad de cada país, es la mejor manera de encontrar el camino para transformarlo y vincular en lo particular de las naciones, los movimientos sociales y el Estado, favoreciendo su democratización. Las conclusiones las hará cada país a partir de su historia y de las situaciones concretas actuales.

[1] José Martí, O.C. “Nuestra América”, El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891, t. 6, pp. 16- 

Cubarte

El “patio trasero de EE.UU.” y la “Cumbre de las Américas” ¿Qué puede hacer Obama en Latinoamérica?

Greg Grandin
Tom Dispatch

 

Introducción del editor de Tom Dispatch

Al abandonar la neblina londinenses hacia las apacibles brisas del Caribe, Barack Obama continúa esta semana los esfuerzos de su gobierno por pulsar el botón “reset” de las relaciones exteriores de EE.UU. El viernes, asistirá a la Cumbre de las Américas en Port-of-Spain, capital de Trinidad y Tobago. Hace más de cinco siglos, esa nación archipiélago fue una de las primeras paradas de Cristóbal Colón. Se puede decir con confianza que, como en Londres y París, Obama será saludado con fervor.

Después de ocho desastrosos años de George W. Bush, los latinoamericanos están dispuestos a dar un profundo suspiro de alivio. El nuevo presidente de EE.UU. es muy popular. Incluso Fidel Castro preguntó a una delegación visitante de la Asamblea Partidista Negra del Congreso cómo podría “ayudar al presidente Obama” a que tenga éxito – aunque Cuba es la única nación americana excluida de la reunión. Seguir leyendo «El “patio trasero de EE.UU.” y la “Cumbre de las Américas” ¿Qué puede hacer Obama en Latinoamérica?»

Eduardo Galeano: El Libro de los abrazos (Descargar Libro)

Recordar: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón.

galeano-el-libro-de-los-abrazos

El libro de los abrazos (1989)  es un libro creado por el escritor uruguayo Eduardo Galeano.  Se compone de 191 relatos breves y diversas ilustraciones realizadas y/o seleccionadas por el autor. Dentro de este libro se hallan reflexiones, anécdotas, testimonios y expresiones poéticas de lo más simples y de lo más complejas, sirviéndose del fragmentarismo1 como elemento fundamental para su construcción, y pasando por todos los matices posibles al hablar de política, sociedad, costumbres, cultura, Literatura, amor, guerra, paz, etc.

Libro tomado de: https://latinoamericanos.wordpress.com/

Descargar libro Eduardo Galeano: El Libro de los abrazos

¿Quién mató al auto eléctrico?

Alejandro Nadal

La Jornada

Es probable que en unas cuantas semanas General Motors dé inicio a un proceso de quiebra en Estados Unidos. Por esa razón, la historia del asesinato del auto eléctrico cobra gran relevancia.

Desde hace cien años, la producción de un auto eléctrico ha tentado a las compañías automotrices, pero la trayectoria tecnológica en esta industria permaneció vinculada al motor de combustión interna. Hoy los problemas de salud pública, el costo del combustible y la necesidad de reducir emisiones de gases invernadero promueven un formato mecánico menos agresivo con el medio ambiente.

Cuando en los años 80 varias compañías experimentaron con prototipos de auto eléctrico, el Consejo de Recursos Atmosféricos (CARB) del estado de California percibió que el vehículo de emisiones cero había dejado de ser ciencia ficción. En 1990 dictó una orden a los fabricantes de autos: si querían seguir vendiendo unidades en ese estado, 10 por ciento de sus vehículos tenía que tener cero emisiones de gases contaminantes Seguir leyendo «¿Quién mató al auto eléctrico?»

Comisión del ALBA aprobó el »Sucre» como moneda común

Presidente Morales Llegó a Venezuela para Cumbre del ALBA. «Sucre», será moneda común del bloque 

 

TeleSur

 

 

El presidente de Bolivia, Evo Morales, llegó este miércoles a Venezuela, con el fin de asistir a la cumbre del Alba, en la que los países miembros a este grupo latinoamericano, definirán una postura común frente a la cercana Cumbre de las Américas. Por otra parte, el ministro venezolano de Economía, Alí Rodríguez, informó este miércoles que los comisionados para materializar el Sistema Único de Compensación Regional de Pagos (Sucre) aprobaron el Acuerdo Marco para este mecanismo de integración financiera regional.

 

La cancillería venezolana informó que desde el martes se encuentra en la capital venezolana la delegación cubana, encabezada por el vicepresidente Ricardo Cabiezas, a quien acompañan los ministros de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, y de Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca.

 

Esta cumbre se llevará a cabo en Cumaná, 275 km al este de la capital venezolana, a donde acudirá el presidente de Cuba, Raúl Castro; de Nicaragüa, Daniel Ortega; de Honduras, Manuel Zelaya; de Bolivia, Manuel Zelaya; el primer ministro Roosevelt Skerrit (Dominica) y el mandatario anfitrión, Hugo Chávez. 

 

También participarán en calidad de invitados los mandatarios de Ecuador, Rafael Correa, y Paraguay, Fernando Lugo.  Seguir leyendo «Comisión del ALBA aprobó el »Sucre» como moneda común»