Obama, Guantánamo y el terror

Carlos Fazio   

 

Los demócratas Barack Obama y Hillary Clinton sabían. Ambos aceptaron la guerra al terrorismo y votaron en el Congreso en favor de los presupuestos de guerra de Cheney/Bush

 

Las órdenes ejecutivas firmadas por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para cerrar el campo de concentración de Guantánamo y acabar con la tortura, las cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y los traslados de prisioneros de guerra a regímenes autoritarios clientes, van en la dirección correcta. Pero quedan aún muchas dudas. La principal: si Obama dará luz verde para que Bush, Cheney, Rumsfeld, Powell, Rice, Negroponte y otros sean juzgados por crímenes de guerra.

 

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Camp Five (antes X-Ray y Campo Delta) de Guantánamo –esa daga estadunidense clavada en el centro de la cubanía donde todavía permanecen cerca de 250 prisioneros– se convirtió en el “no lugar” de la justicia mundial. Pero no era el único símbolo del terrorismo de Estado a escala planetaria practicado por la administración de Bush. Incluso antes de Abu Ghraib, símbolo de la capucha y el sadismo sexual como herramientas de tortura, y de los campos de concentración de Whitehorse, Cropper, Qaim y Samarra, todos en Irak, ya habían sido asesinados, mediante tormentos, detenidos afganos en la base aérea de Bagram, cerca de Kabul.  Seguir leyendo «Obama, Guantánamo y el terror»

La emigración cubana: miradas (III)

Jorge Gómez Barata

 

La emigración cubana en Estados Unidos es un fenómeno objetivo de naturaleza económica, social y política cuya dinámica opera, no sólo por estímulos externos sino también por una lógica propia, en ciertos aspectos con una independencia relativa respecto a las legislaciones, las políticas e incluso a la voluntad de los gobiernos.

 

 

 

Emigración se afirma genera emigración. Esa circunstancia ratifica la certeza de la actitud del gobierno cubano al trabajar, junto a los emigrados por la normalización de las relaciones y los flujos migratorios y ordenar tales procesos sin intentar suprimirlos ni manipularlos.

 

De los atributos mencionados, el carácter económico y social de la emigración son constantes mientras que su naturaleza política es un añadido circunstancial que puede modificarse y de hecho comenzó a atenuarse a partir de los diálogos de 1978 cuando, por medio de viajes y otros intercambios de naturaleza privada y oficial se inició la normalización de las relaciones entre la Nación y la Emigración, proceso que será irreversible cuando la administración norteamericana deje de utilizar la emigración como instrumento político contra la Revolución.

 

Al encuentro de la remoción de los ángulos políticos, vienen los procesos sociológicos ligados a los cambios en la de motivación de los inmigrantes, las diferencias en la composición social de las nuevas oleadas migratorias, así como la atenuación de los acentos políticos con que las nuevas generaciones perciben la realidad y ajustan sus comportamientos, fenómeno al que no son ajenas la Isla ni la emigración.

 

Las personas que emigran de Cuba por razones económicas y por las aspiraciones de reunificación familiar, no asumen actitudes hostiles hacía el país o la Revolución, no rompen con sus familias y en el extranjero no suelen sumarse automáticamente a la actividad anticubana. Los  descendientes de cubanos nacidos en el extranjero, no necesariamente heredan los puntos de vista hostiles de sus mayores ni piensan en la Isla como un destino para sus vidas.    

 

En la medida en que Cuba aplique legislaciones modernas y cesen las manipulaciones políticas norteamericanas y contrarrevolucionarias, la emigración asumirá una nueva dinámica, la Nación no tendrá necesidad de protegerse de algunos de sus hijos que se sumaron a fuerzas externas y comenzará un ciclo marcado por una relación normal e incluso fecunda que se anticipó en las reflexiones de los emigrados con las autoridades cubanas durante los Diálogos de 1978 y la Conferencia “la Nación y la Emigración”.

 

El proceso que condujo a aquel magnifico evento comenzó mucho antes cuando, entre los primeros exiliados de los años 59 y sesenta hubo quienes tomaron distancia de los elementos batistianos, no se vincularon a organizaciones contrarrevolucionarias ni endosaron la política norteamericana contra la Isla. A ellos se sumaron algunos que habían emigrado antes de la Revolución y permanecieron en Estados Unidos sin intervenir en la actividad anticubana, sino haciendo todo lo contrario.

 

Mencionar los nombres de aquellos compatriotas, además del riesgo de la exclusión involuntaria, tratándose de Miami y de alguien que escribe desde Cuba, entraña riesgos adicionales, no sólo por interpretaciones diversas, sino incluso por motivos de seguridad. El linchamiento social y político de algunos participantes en la Conferencia la Nación y la Emigración a su regreso a Miami, aconsejan prudencia.

 

Por sus propios caminos, sin otra ideología que un nacionalismo inmaculado, jóvenes sacados de Cuba siendo niños se agruparon en torno a la revista Areito y la Brigada Antonio Maceo y no sólo reivindicaron su derecho a dialogar con el gobierno de su país de origen, sino que con valor y determinación se fueron a La Habana donde encontraron la comprensión, el respaldo y el afecto de Fidel Castro, que sumó su autoridad y su talento al empeño normalizador que también es parte de la obra revolucionaria.

 

La crisis del socialismo real que recayó implacable sobre Cuba y la borrachera triunfalista de la contrarrevolución mieamense en los noventa, no fueron suficientes para cancelar el curso normalizador porque desde una madurez ciudadana y política, otras figuras e iniciativas se sumaron a los que en medio de difíciles circunstancias mantuvieron en alto las banderas del diálogo.

 

Ni siquiera las odiosas medidas adoptadas por Bush, que limitó viajes y contactos, han podido desalentar cursos que en los nuevos escenarios pudieran reverdecer.

 

 

 

Argenpress info/

¿Una nueva era entre Washington y Venezuela?

Eva Golinger

 

 

¿Dos caras y un solo imperio? Marcus Dut
¿Dos caras y un solo imperio? Marcus Dut

Por un momento, para complacer a todos los enamorados del nuevo presidente de Estados Unidos, vamos a olvidar todo lo dicho sobre Venezuela durante los dos mandatos del ex presidente George W. Bush por parte de los voceros de su gobierno.

 

 

 

Y vamos entonces a olvidar también todo lo dicho de Obama y su Secretaria de Estado Hillary Clinton durante la campaña, porque bueno, a veces lo dicho en campaña es solo para complacer a los votantes. Asi, vamos solo a analizar lo que han declarado y expresado el Presidente Obama y los miembros de su nuevo equipo desde que fue eligido al cargo político más poderoso del mundo.

 

 

 

 

Pero no le tardó mucho al nuevo presidente de Estados Unidos reforzar los mismos comentarios que había hecho durante su campaña sobre Venezuela y el Presidente Chávez. Fue en una entrevista en el canal hispano de Estados Unidos, Univisión, el 13 de enero de 2009, que el Presidente Barack Obama, respondiendo a una pregunta sobre América Latina y particularmente Venezuela, declaró, «Chávez ha sido una fuerza que ha impedido el progreso de la región…» Luego comentó que «…hay que ser muy firmes cuando vemos estas noticias, que Venezuela está exportando actividades terroristas o respaldando a entidades maliciosas como las FARC. Eso crea problemas que no se puede aceptar. Ese no es un buen comportamiento internacional que debemos esperar de cualquiera en el hemisferio…»

 

 

 

Esa declaración del Presidente Obama suena tal cual como dijo el Presidente Chávez como algo proveniente del campo Bush. (Nota: aquí podría decir una vez más que justamente eso es correcto, que no hay mucha diferencia entre Bush y Obama cuando se trata de la política imperialista de Estados Unidos, pero prometo que aún no lo voy a decir…mejor lo voy a evidenciar con sus propias acciones y actitudes…). En esa declaración, Obama repitió los dos principales matrices de opinión que Washington ha venido promoviendo desde todas sus agencias, incluyendo el Congreso liderado por el partido demócrata, durante los últimos cuatro años: Chávez es una fuerza desestabilizadora en la región y Venezuela tiene vínculos con el terrorismo. Pero bueno, continuamos.

 

 

 

 

Luego, la nueva Secretaria de Estado, Hillary Clinton, declaró durante su audiencia de confirmación ante el Senado de Estados Unidos que «…tenemos problemas en nuestro propio hemisferio con algunos de los proveedores de energía, como Hugo Chávez…Tenemos un desafío en América Latina, y nuestros desafíos se tratan de la manera de involucrarnos para lograr una diferencia. Debemos preocuparnos menos por lo que dice Chávez y más por lo que hacemos nosotros al final del día…» Aquí es válido hacer una comparación entre lo que dijo la entrante Secretaria de Estado Condoleezza Rice en enero 2005, cuando apenás en su audiencia de confirmación ante el Senado declaró que «Hugo Chávez es una fuerza negativa en la región…» Esa frase, ya famosa de Rice, puso en marcha una política agresiva, hostil y bélica contra Venezuela que obviamente está siendo reforzada por la nueva administración de Washington, no importa su color ni su afiliación política. En Estados Unidos, él que sea rojo o azul, republicano o demócrata, igual es imperialista. Y aquí hay que agregar que cuando se trata del análisis, lo que declara un candidato o una candidata al cargo más alto de la diplomacia estadounidense en su discurso de confirmación es una muestra de lo que va a ser su prioridad cuando asume la Secretaria del Estado. Asi que, el hecho de que dos Secretarias de Estado entrantes han hablado de Venezuela y el Presidente Chávez como «fuerza negativa», o un «problema», significa mucho al final del día para la política exterior de Washington. Venezuela es, desde 2005, y sigue siendo una prioridad de la política de seguridad, defensa e inteligencia de Estados Unidos. Así fue clasificado en julio 2008 en un informe del Departamento de Estado donde destacaron los tres asuntos de prioridad global para la política exterior de Washington: el apoyo de Irán a la insurgencia en Irak; la creciente presencia de Al Qaeda en Afganistán; y la «asociación» de Venezuela con «estados terroristas». Repito aquí, lo que acabo de detallar en la frase anterior son las tres prioridades GLOBALES de la política de seguridad, defensa y diplomacia de Estados Unidos. Dentro de ellas está Venezuela.

 

 

 

Pero si eso no fuera suficiente, en su discurso de juramentación, el nuevo presidente de Estados Unidos declaró, «…cada día se evidencia más que las maneras en que utilizamos energía fortalecen más a nuestros adversarios…» Ok, no necesariamente nombró a Venezuela, pero no hay duda de que el país suramericano con las mayores reservas petroleras del mundo tuvo que ver con ese comentario. Más adelante en su discurso, cuando el Presidente Obama estaba alertando a los enemigos de Estados Unidos que su gobierno retomaría y defendería su posición como líder mundial (como si hubiera hecho algo distinto durante los últimos años), dijo «…a aquellos que agarran el poder a través de la corrupción y el engaño y el silencio a sus críticos, sepan que están en el lado equivocado de la historia, pero nosotros te extenderemos la mano si están dispuestos a abrir su puño…» Bueno, aquí no necesariamente el Presidente Obama dirigía ese mensaje indirectamente a Venezuela, sin embargo, por todo lo que se ha dicho sobre el gobierno de Chávez, pudiera ser posible.

 

 

 

 

Y luego está James Steinberg, el nuevo número dos del Departamento de Estado. Este señorito, cuyo curriculum incluyen cargos como el recién rector de la Escuela de Políticas Públicas Lyndon B. Johnson de la Universidad de Texas en Austin, Analista de la Corporación RAND, empresa contratista del Pentágono para desarrollar sus estrategias princiales, Asistente Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca (1997-2001) e Investigador del Instituto Brookings, uno de los tres institutos (think tanks) que desarrollan las políticas imperialistas de Washington, ya lanzó dardos duros a Venezuela durante su audiencia de confirmación ante el Senado de Estados Unidos el 22 de enero pasado. En respuesta a una pregunta hecha por el Senador Robert Menéndez del estado Nueva Jersey sobre América Latina, Steinberg dijo, «Yo creo que la gente se ha dado cuenta que los ofrecimientos de Chávez no conducen a una vida mejor o un mayor éxito de los pueblos…Por demasiado tiempo, hemos cedido el campo de juego a Chávez, cuyas acciones y visión para la región no sirven a los intereses de sus ciudadanos ni de la gente a lo largo y ancho de América Latina.» ¿Qué? Obviamente el Senador Menéndez, no está al tanto de cómo han mejorado las cosas en Venezuela durante los últimos diez años. Por ejemplo, en Venezuela hoy en día gozamos de una tasa de desempleo de la más baja de la historia y…más baja que la tasa de desempleo en Estados Unidos!! (En Venezuela está en 6% mientras que en Estados Unidos la tasa de desempleo está en 7.2%). Ni mencionar que en Venezuela, bajo las políticas revolucionarias del Presidente Chávez, ningún venezolano está sin atención médica gratuita a todos los niveles, mientras que en Estados Unidos ni hablar. Más de 46 millones de estadounidenses viven sin acceso al sistema de salud. Y las cifras de educación, mortalidad infantil, alcance de vida, creación de industrias, recuperación de tradiciones culturales, lenguajes indígenas y la participación electoral que ha logrado el gobierno bolivariano son sin precedente en la historia venezolana.

 

 

 

Pero el colmo de este tratamiento del gobierno de Obama que obviamente considera que Venezuela es su enemigo N º 1 está en la página web de la Casa Blanca. En la sección de la página donde destaca su agenda política relacionada con energía, se encuentra este objetivo: «Eliminar nuestros actuales importaciones del Medio Oriente y Venezuela dentro de 10 años». Y en otra parte de la agenda el mismo concepto está articulado de ésta manera: «Dentro de 10 años, ahorrar más petróleo de lo que actualmente importamos del Medio Oriente y Venezuela combinado.» Este mismo objetivo fue repetido el 26 de enero de 2009 por el Presidente Obama cuando dijo que «Estados Unidos no será rehén de recursos cada vez más limitados, de regímenes hostiles…» durante una ceremonia en la Casa Blanca. Ok. Entonces, ya Venezuela se encuentra entre los objetivos más importantes del gobierno de Obama en el área energético, lo cual a su vez es considerado parte de la estrategia de seguridad y defensa de Washington.

 

 

 

Pues, ¿de todo lo dicho y hecho en menos de un mes por la administración del nuevo Presidente Barack Obama en Estados Unidos, se evidencia algún cambio en el tono hostíl y agresivo contra Venezuela? Creo que la respuesta obvia es un no rotundo, lamentablemente. Lo que evidencia, simplemente es lo que hemos venido diciendo: el imperio es el imperio, no importa su color. Hasta que deje de verse como el mejor del mundo y el líder global que busca imponer su visión y modelo a los demás, el imperio seguirá siendo el mismo. Mientras tanto, Venezuela, junta a otros pueblos libres y dignos, debe seguir construyendo su futuro y mantener su alerta frente a los ataques imperiales que atentan contra su prosperidad.

 

 

Rebelión

La canción de los invisibles (Comienza del Foro Social Mundial)

Sandra Russo

 

 

otro-mundo-es-posibleEl Foro Social, la cita que aúna a ONG, movimientos sociales y partidos políticos, vuelve a América latina. La crisis económica global, tantas veces anunciada por los panelistas, será el tema de rigor de este encuentro alternativo.

 

Esta tarde, la cita es a las cuatro en la plaza céntrica de Belém. Allí, las decenas de miles de participantes se verán las caras por primera vez, aunque en estos días previos se intuyeron, se cruzaron y se esparcieron en los eventos descentralizados que funcionan en paralelo. Por octava vez consecutiva, el Foro Social Mundial, después de haber cruzado el océano un par de veces y realizarse en Africa y Asia, vuelve a una América latina muy distinta a la que lo vio nacer. La crisis global es el inevitable disparador de los paneles. Es que esa crisis fue temida, anunciada, anticipada por muchas voces en este Foro a lo largo de los años. Y esa certeza es la que reafirma a los miles de participantes de todo el mundo, miembros de organizaciones sociales muy diversas pero todas ellas con un eje, que es el de siempre: otro mundo es posible.

 

El vuelo hasta San Pablo, el domingo, fue común y corriente. Pero en la sala de embarque de la conexión a Belém el Foro ya estaba allí. Esa noche, ese vuelo se llenó de pelos enrulados, caras cetrinas, ojos aindiados, sandalias artesanales, sombreros ceremoniales. Las notebooks se mezclaban con libros, cuyos títulos no eran los de un best seller. A mi lado, un joven leía Colombia posmoderna, mientras más allá una feminista guatemalteca charlaba en inglés con un europeo de origen incierto pero de pelo largo trenzado. Un vietnamita le explicaba a un chileno que habla tan bien el español porque no para de recorrer el continente. Y una mexicana que trabaja en una ONG especializada en derechos laborales cambiaba tarjetas con una estudiante brasileña de 19 años que decidió viajar por su cuenta al Foro porque estudia Relaciones Internacionales y no entiende “por qué esas relaciones siempre se agotan en los círculos diplomáticos o gubernamentales. Creo que hay que hacer este tipo de relaciones internacionales entre pequeñas organizaciones. Esto es cambiar el eje y es lo que a mí me importa”.

 

La Universidad Federal Rural de la Amazonia será una de las sedes principales del Foro. Es que la elección de Belém do Pará como escenario no fue fortuita ni casual. Es el portal de entrada a la Amazonia, la desembocadura del gran río, y los años que pasaron desde el primero de los Foros, en 2001, no han hecho más que confirmar que la preocupación por poner en la agenda mundial grandes temas de medio ambiente cobra cada vez más urgencia y coherencia: lo que hace unos años podía parecer un interés “ecologista”, es decir específico, hoy ya es una cuestión política de envergadura. De decisiones políticas sobre el medio ambiente depende no sólo la supervivencia de miles de especies en peligro de extinción, sino la vida cotidiana de todo el mundo. El cambio climático, con sus sequías e inundaciones, ha revelado que lo que empezaron pregonando unos pocos era una cuestión central en el mundo que nos toca.

 

Los hoteles están llenos, los pasajes se agotaron y hay miles de hospedados en casas particulares. Los trayectos recorridos para llegar aquí son disímiles, y los esfuerzos por realizarlos también. El vietnamita que intentaba dormir en el avión no lo lograba porque su cuerpo estaba dolorido por escalas de muchísimas horas y conexiones continentales. Pero también hay gente, como Cristiane Jean, que viene caminando o haciendo tramos en autos o camiones desde lo más profundo de la selva amazónica. Veinte días tardaron Cristiane y su grupo en llegar a Belém.

 

Sólo un deseo muy intenso puede empujar a tanta gente a viajar tantos kilómetros en cualquier condición adversa para reunirse con otra gente que se hace las mismas preguntas. ¿Cómo lograr que los movimientos sociales tengan relaciones fluidas con sus gobiernos? ¿Cómo avanzar con proyectos comunitarios que impliquen cada vez a sectores más amplios? ¿Cómo conseguir financiamiento para redes de comunicación alternativas? ¿Cómo lidiar con opiniones públicas nacionales cooptadas por grandes medios de comunicación que responden a sus propios intereses? ¿Cómo preservar patrimonios tangibles e intangibles tan valiosos que es improbable que no vengan por ellos los que son más poderosos?

 

Algo titila en el aire y es probable que se convierta en la síntesis de esta edición del Foro. Sinergia. Algo que a su manera y en cuestiones clave han comenzado a procurarse un gran puñado de gobiernos latinoamericanos. Unir fuerzas. Tender puentes entre sí. Relevar lo que les sobra a unos y les falta a los otros. Resolver las cuestiones colectivamente pero ampliando la idea de lo colectivo a lo regional. La crisis es más que nunca, desde la perspectiva de Belém, una oportunidad. Pero aquí no hay líderes carismáticos ni presidentes de los que se espere ninguna de esas respuestas. La esencia del Foro es la recuperación de la ciudadanía latinoamericana en su faz inédita, la que nunca tuvo históricamente desde la Conquista. Hoy son en su mayoría los conquistados los que sacan la cabeza y elevan la voz, porque América latina y los continentes emergentes nunca han dejado de ser conquistados. La última vez, por un pensamiento único que trajo pestes y desgarros al por mayor, y que ahora exhibe el hueso de su fractura.

 

Se espera a los presidentes de Brasil, Ecuador, Venezuela, Bolivia, Paraguay, pero los protagonistas del Foro ya están aquí. Hay un total de 2400 actividades propuestas e inscriptas por más de 5000 organizaciones de 150 países. Hay carpas, tiendas, auditorios, música callejera, estudiantes y activistas que presencian los paneles de los Foros paralelos y que al finalizar piden la palabra, cuentan sus historias, hacen sus preguntas, dan testimonio. Las voces para las que las respectivas sociedades son sordas, los cuerpos que para esas mismas sociedades son invisibles. De esa materia humana y sensible está hecho el Foro Social Mundial, que hoy saldrá a la calle a caminar y a cantar su propia canción.

 

 

Página/12

 

Argentina: Indeseables

Carlos Frade (APE)

El mayor símbolo del poder económico que recorre la vida cotidiana de los argentinos es el billete de cien pesos.En su cara, Julio Argentino Roca, en el anverso, una clásica réplica del cruce del río Limay que dio inicio a la llamada conquista del desierto.

No había desierto. Había pueblos originarios.

Inventaron el desierto. Mataron para robar. La fórmula clásica del capitalismo.

Por eso el mayor símbolo del poder económico en la vida cotidiana de los millones de argentinos sea la referencia del primer terrorismo de estado en la Argentina del siglo diecinueve.

Cuando se estaba perpetrando aquel despojo de tierras y vidas originarias, en la gran provincia del país naciente, la de Buenos Aires, algunos militares, asesorados por financistas y terratenientes sugirieron exterminar a los pampas y ranqueles por medio de cobijas infectadas de distintas enfermedades.

La idea era quedarse con sus tierras y construir la provincia más rica del país a instancia de la muerte de los ya condenados. Seguir leyendo «Argentina: Indeseables»

Historia de La Música Rock-11: Los «Mártires del rock»: Jimi Hendrix, Jim Morrison, Janis Joplin

 

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Jimi Hendrix: Biografía y Discografía

Desde el punto de vista estrictamente musical, la psicodelia generó una mezcla de ingredientes que enriquecieron las sonoridades del género. El rock pasó a ser el lenguaje universal a través del que se comunicaban los jóvenes, y no solamente influyó en la moda, el diseño o las artes plásticas, sino que a menudo se convirtió en mensaje político, religioso o filosófico.

The Doors- Riders On the Storm

 

Gracias:  jbreezywhat 

The Doors – When The Music’s Over

Gracias:  malakas2036 

Los Doors fueron quizá el grupo más carismático de la psicodelia californiana. Su figura central fue el cantante Jim Morrison (1943-1971), vocalista desgarrado y salvaje, autor de textos inquietantes, propenso al exhibicionismo y al escándalo, que prodigó a lo largo de una carrera enloquecida. Educado en el seno de una familia tradicional, estudió arte en UCLA, donde conoció al pianista R. Manzarek. Junto con el batería John Densmore y el guitarrista Robby Krieger, formado en el ámbito del folk y el blues, constituyeron el grupo The Doors, en 1965. El nombre, con claras reminiscencias simbolistas, asociadas a la personalidad del poeta británico William Blake, aludía, asimismo, al libro de Aldous Huxley The Doors of Perception, inspirado en su experiencia con algunas sustancias alucinógenas. Actuaron en diversos clubes hasta que, a comienzos de 1967, fue lanzado su primer disco, The Doors, en el que estaba incluido el tema «Light My Fire», que se convirtió en un éxito notable. Siguieron títulos como Strannge Days, Waiting for the Sun, Morrison Hotel o Soft Parade. Paralelamente, la vida personal de Morrison, con fama de bebedor y cercano al mundo de la droga, despertaba ácidas controversias, incluso entre los seguidores de la banda. No obstante, los éxitos continuaron; en 1970 salieron otros dos discos: L. A. Woman y The Doors’ Greatest Hits. Entre tanto, Morrison escribía libros de poesía y realizaba algunas películas. A finales de 1970 marchó a Francia y en julio del año siguiente apareció muerto en una bañera, sin que las causas de tal suceso pudieran ser aclaradas. Morrison se inspiró frecuentemente en Nietzsche y en el mencionado Blake para escribir las letras de sus canciones. Desaparecido prematuramente, su aura propició su conversión en objeto de culto y la rentable reedición de sus oscuras canciones, en las que el obsesivo piano de Ray Manzarek, admirador del blues y el boogie woogie, ponía adecuado contrapunto.

 

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Jimi Hendrix – Little Wing

  

GraciasCramProud 

Un año antes, Jimi Hendrix (1942-1970) había sido incluido en la nómina de artistas caídos por el rock. Representante de la faceta subterránea del hippismo, el underground, caracterizaron el estilo de este alucinado y virtuoso guitarrista negro los histéricos y enervantes punteos de su instrumento. Comenzó su carrera con un grupo de rhythm & blues y, entre 1961 y 1966, realizó giras con las más destacadas figuras del género. Posteriormente formó su propia banda, Jimi Hendrix Experience, en septiembre de 1966, junto con los británicos Mitch Mitchell y Noel Redding. El grupo alcanzó fama actuando en diversos países de Europa y, durante los años 68 y 69, fecha de su disolución, realizó giras por Estados Unidos. Para entonces, los problemas de Hendrix con las drogas se habían agudizado -en 1969 había sido arrestado por posesión de heroína-, a pesar de lo cual siguió cosechando éxitos. En septiembre de 1970 apareció muerto por sobredosis en Londres. En la historia del rock, Jimi Hendrix tiene el privilegio de haber sido el ídolo más inquieto sobre el escenario y el más devastador de cuantos guitarristas hayan tomado el blues como punto de partida; con una intuición verdaderamente genial, exploró sonoridades que aún no le han sido perdonadas por los puristas. Sin duda fue uno de los mejores guitarristas del género, capaz de enriquecer con incuestionable creatividad la expresividad de la guitarra eléctrica. En ocasiones, hacía sonar sus cuerdas con los codos, el mango de su micrófono o, incluso, los dientes. Tras su muerte, fue objeto de una campaña de beatificación comercial que explotó sus reliquias y entronizó su satánica figura en el nutrido panteón de víctimas del rock.

 

Janis Joplin – Cry Baby (live in toronto 1970)

Gracias: RFalangi

Janis Joplin Me and Bobby Mc Gee

 

Gracias:  Masterstaff

Mártir por excelencia de esta generación ácida fue la cantante de Texas Janis Joplin (1943-1970). Miembro de una familia tradicional, comenzó pronto a destacar en un entorno de aburridas convenciones, por sus gustos musicales heterodoxos -admiraba la música folk y el blues- y sus lecturas. A los diecisiete años abandonó el hogar familiar e inició su carrera como cantante de country, hasta desembarcar en California, la meca del estilo de vida hippy que Joplin ansiaba experimentar. No obstante, abandonó la costa y retornó a Texas, donde, en 1966, se convirtió en vocalista del grupo Bigs Brothers and the Holding Company. Con ellos aparecería en el festival de Monterrey (verano de 1967), donde también participó Jimi Hendrix, causando sensación. La figura de Janis Joplin fue paulatinamente eclipsando a los restantes miembros del grupo. En 1968 organizó su propia banda; el primero de sus discos en solitario fue I Got Dem Ol’ Kozmic Blues Again Mama! (1969). El 3 de octubre de 1970, el cuerpo sin vida de Janis Joplin, la más intensa y dramática de las voces blancas del rock, aparecía en un hotel de Hollywood. Había muerto a los veintisiete años de edad, a causa, como en los casos anteriores, de una sobredosis de droga. Su nombre fue a engrosar la nutrida lista de los jóvenes fantasmas del rock. Desgarrada y brutal, Joplin sabía matizar también la ternura y el dolor con una sensibilidad irrepetible y a primera vista difícil de apreciar por su peculiar desaliño y su tosquedad.

 

La emigracion cubana: miradas (II)

Jorge Gómez Barata

 

 

 

Si bien es cierto que los cubanos que emigran a Estados Unidos disfrutan del privilegio de ser acogidos sin reparos y automáticamente se les concede la residencia y pueden optar por la ciudadanía, también lo es que no pueden reinstalarse en su país. La desmesura de uno y otro tratamiento no obedece a afectos norteamericanos hacía los nativos de la Isla ni al deseo de las autoridades cubanas de sancionar a sus nacionales, sino a la naturaleza y la opulencia de un conflicto que impone su propia dinámica.

 

 

 

A pesar de ser el área más tirante en el diferendo bilateral, la más delicada y la que involucra a más personas, el conflicto migratorio es el único asunto respecto al cual, en varias ocasiones los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos han negociado y suscrito acuerdos y, a pesar de que muchos emigrados han participado en acciones violentas, actos terroristas y sabotajes, solidarizándose con el bloqueo y la agresión, el gobierno cubano ha aprovechado cuanta oportunidad se ha presentado para avanzar en la normalización de las relaciones entre ellos y sus familiares.

 

El modo como el gobierno cubano, especialmente Fidel Castro, condujo durante los preparativos y el desarrollo de los Diálogos de 1978 y en el curso de la Conferencia La Nación y la Emigración en 1994, evidencian la correcta percepción de que aunque vivan en el extranjero, para Cuba, la emigración es un asunto de política interna.

 

Por esa correcta percepción, cuando en medio del intenso enfrentamiento entre la Revolución Cubana y el imperialismo norteamericano, en el seno de la colonia cubana radicada en Miami aparecieron apenas unas decenas de personas políticamente aisladas, hostigadas y económicamente débiles que, exponiendo su seguridad desafiaron a la contrarrevolución y a la política del gobierno de los Estados Unidos y promovieron el diálogo, Cuba no dejó pasar la oportunidad.

 

En 1978, bajo el auspicio de Fidel Castro, que personalmente realizó la mayor parte del trabajo, incluyendo la labor de esclarecimiento a la sociedad cubana, se efectuaron los Diálogos de 1978 donde se registraron los mayores avances logrados en materia de relaciones con la emigración, incluyendo todas las facilidades que Cuba podía ofrecer  para la realización de viajes y visitas de los emigrados al país, el restablecimiento de los contactos, la reconciliación y eventualmente, la reunificación familiar.

 

Alcanzada aquella cota, como era de esperar, las relaciones fueron bienvenidas por las instituciones cubanas y rebasando el ámbito estrictamente familiar se extendieron horizontalmente a otros tipos de contactos e intercambios: culturales, académicos, religiosos, científicos, profesionales e incluso políticos.

 

Mientras aquellos magníficos encuentros ocurrían, Estados Unidos no cejaban en el empeño por manipular la emigración, usarla contra la Revolución contra la cual fraguaban los más criminales planes. No obstante con valor, fe y constancia a toda prueba, los emigrados y sus familiares, con el beneplácito de las autoridades cubanas, continuaban profundizando sus contactos en lo que perecía una consistente marcha hacía la normalización.  

 

En los años ochenta, la llegada al poder de las administraciones conservadoras de Reagan y los Bush, que coincidieron con la crisis del socialismo y la desaparición de la Unión Soviética, plantearon escenarios completamente nuevos y más difíciles, tanto para la Nación como para la emigración. De eso les cuento. 

 

 

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La emigracion cubana: miradas (I)

Jorge Gómez Barata

 

Percibida de modo académico, como objeto de estudio, la emigración es un fenómeno económico y social, en ocasiones asociado a coyunturas económicas o políticas adversas y otras a oportunidades. Para los europeos, el descubrimiento de Nuevo Mundo y la fundación de los Estados Unidos fue un hecho feliz que vinculó la emigración a magnificas alternativas individuales.

 

 

 

La que puede ser considerada la primera oleada migratoria desde Cuba a Estados Unidos estuvo relacionada con la derrota de los patriotas en la Guerra de los Diez Años que, para ponerse a salvo de la venganza y la represión hispana y sobrevivir económicamente se refugiaron en Norteamérica.

 

La existencia de una colonia cubana en Nueva York, Cayo Hueso, Tampa, Luisiana y Florida, predominantemente patriótica y nacionalista, hizo posible que José Martí no sólo allegara recursos financieros para reiniciar la lucha, sino que organizara el Partido Revolucionario Cubano y reclutara entre los emigrados a muchos de los oficiales y combatientes para una nueva empresa independentista.

 

El que muchos de los patriotas cubanos sobrevivientes de la guerra de 1868 y otras luchas posteriores y sus familiares, junto con los obreros tabaqueros cuyas fabricas, para evadir restricciones comerciales coloniales fueran trasladadas a Cayo Hueso y Luisiana y que el propio José Martí, entre otros miles de cubanos, residiera y trabajara durante 15 años en los Estados Unidos, arrojó un saldo positivo para el desarrollo y la maduración del proceso político cubano.

 

Por paradójico que resulte el nacionalismo maduro y el antiimperialismo que caracterizó a parte de la intelectualidad, el sector académico y a sectores de la clase política cubana, tiene sus raíces más profundas en la experiencia norteamericana de nuestros nacionales que en aquel país entraron en contacto con el pensamiento social más avanzado, incluyendo el socialismo. Carlos Baliño que fuera colaborador de Martí estuvo entre los fundadores del primer partido marxista cubano.

 

Por vivir intensamente, trabajar y participar en la política norteamericana, conocer su lengua y su cultura, dominar a fondo las  interioridades de su sistema político, estar familiarizado con el comportamiento de sus sabios y de sus hombres de empresa y también con la mezquindad y la corrupción vigente allí, permitieron a Martí y con él a miles de cubanos, adquirir una visión política y un horizonte conceptual que ninguna universidad podía propiciarles. Como escribió en una de sus conocidas metáforas, Martí vivió en el monstruo y le conoció las entrañas, mas no estuvo solo.

 

Para bien y para mal los procesos políticos cubanos y la obra de construcción nacional cubana, han estado mediatizadas por la cercanía, la influencia y los intereses geopolíticos de los Estados Unidos que hasta 1959 tuvieron en Cuba una especie de factoría. Ese hecho originó que la liberación nacional, el rescate de las riquezas del país y la obra social de la Revolución lesionaran intereses empresariales norteamericanos en la Isla, hecho que obligatoriamente no tenía que provocar un antagonismo insalvable pero que, al coincidir con la desmesurada y absurda política de la administración de Eisenhower y Nixon, adquirió matices extremos.  

 

Fue ese binomio, al que se sumó la mente políticamente retorcida de Allen Dulles, a la sazón Jefe de la CIA, elaboró la peregrina idea de usar la emigración cubana como arma contra Fidel Castro y la Revolución y producir un vaciado de Cuba, acogiendo masivamente no sólo a la burguesía, la oligarquía y los ripios del régimen de Batista, sino también a la intelectualidad liberal y a miles de técnicos, profesionales y trabajadores. Aquella política politizó a la emigración cubana hasta límites demenciales.

 

Convertidos en instrumentos de la política de un gobierno extranjero contra el país en que nacieron, usados a veces como soldados a sueldo, llamados también mercenarios y convertidos en rehenes de manipulaciones diversas, los emigrados cubanos han sobrevivido y sus elementos más avanzados resistieron, fueron firmes, íntegros y coherentes y están listos para asumir una nueva etapa y actuar en nuevos escenarios. Nadie dice que será fácil. De eso les cuento

 

 

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