2008: El fin de la hegemonía estadounidense

Carlos Rivera Lugo

Especial para Claridad   

 

 

La dialéctica siempre ha tratado a la América Nuestra con cierto prejuicio. A Hegel le parecía una región sin historia propia, obligada a caminar a partir de un mestizaje que obstruyó las emanaciones positivas de la conquista europea. Para el filósofo alemán, la historia humana era patrimonio exclusivo de los conquistadores. Semejante prejuicio encontramos también en Carlos Marx cuando enjuicia la gesta independentista bolivariana. Según éste, Bolívar, “como la mayoría de sus compatriotas”, es incapaz de todo esfuerzo de alcance histórico. Los éxitos militares bolivarianos eran atribuibles fundamentalmente a un puñado de oficiales británicos. Para Marx, Bolívar era el “canalla más cobarde, brutal y miserable”, un aristócrata bonapartista advenido en dictador oportunista y demagogo que existía en función de su dominio de las mañas propias de la “viveza criolla”. Vivía del mito sobre su figura creado por la imaginación popular. Precisamente fue dicho mito popular lo que le convenció de que la independencia de América del Sur era obra de “pueblos sin historia”, en el sentido hegeliano, es decir, procesos de cambio caóticos e irracionales sin significación histórica alguna.

La Doctrina Monroe enunciada en 1823 por Estados Unidos mediante la cual se decretó que la América toda, incluyendo la del Sur, era exclusivamente de los americanos, léase los estadounidenses, pretendió igualmente negarles a los pueblos de Nuestra América la posibilidad de una historia propia. En este caso, Hegel le otorgaba a Estados Unidos un mejor futuro para salir de la “prehistoria”, habiendo eliminado la colonización europea, para todos los fines prácticos, a los pueblos indígenas autóctonos de dicho territorio. Seguir leyendo «2008: El fin de la hegemonía estadounidense»