Claudio Katz: Los efectos del dogmatismo I – Catastrofismo (Descargar Documento)

Claudio Katz

 

 

Indice :

 

 

Catastrofismo:

 

– El significado del derrumbe

– El enigma de las fuerza productivas

– ¿Solo dos épocas?

– Los mecanismos de la crísis

– Fatalismo y Naturalismo

– Exagerados y Moderados

– «La revolución a la vuelta de la esquina»

– Simplificaciones y extrapolaciones

– Reformas y Conquistas

–  Bibliografía

 

 

Resumen

El dogmatismo ha decaído en la izquierda pero persiste en algunas corrientes de la ortodoxia trotskista. Reivindican el catastrofismo, sin registrar el contenido puramente valorativo que hacen de esa noción. Simplifican la crisis identificándola con la explosión y extrapolan las peculiaridades de la entre-guerra a cualquier situación. Asocian la tesis del derrumbe con la revolución, olvidando que fue la doctrina oficial de la social-democracia y del stalinismo. Postulan una visión estancacionista que sustituye el análisis concreto del capitalismo contemporáneo por denuncias obvias de su carácter destructivo.

La rígida contraposición catastrofista entre progreso del siglo XIX y decadencia posterior embellece los padecimientos del pasado y supone que desde 1914 no ocurrió nada relevante. Esta simplificación ignora la perdurabilidad de las reglas del capitalismo y desconoce la importancia de las conquistas de post-guerra que atropellada el neoliberalismo. Por otra parte, la presentación de una “crisis mundial” sin localización, ni temporalidad contradice el carácter necesariamente episódico de esas disrupciones.

Los catastrofistas no explican los mecanismos de la crisis. Mencionan la pauperización absoluta, sin notar que la reproducción del capital exige la expansión del consumo y que la conversión de asalariados en mendigos imposibilitaría el socialismo. Se encandilan con la hipertrofia de las finanzas, olvidando que la interpretación marxista jerarquiza la gravitación de la explotación en la esfera productiva. Realzan la sobreproducción sin definir sus causas y hablan de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, desconociendo que esa disminución opera a través de ciclos periódicos. Presentan, además, una visión naturalista de las leyes del capital, que recuerda el viejo objetivismo positivista e ignora la especificidad de las ciencias sociales.

El catastrofismo es cuestionado por una vertiente moderada que comparte muchas conclusiones del dogmatismo. Esa visión postula una teoría del capitalismo decadente, que atribuye solo a esta etapa contradicciones que son propias de cualquier período. Buscan un punto intermedio entre la aceptación y el rechazo de la teoría del colapso que les impide avanzar en la comprensión del capitalismo actual.

Los catastrofistas establecen una relación directa entre el derrumbe y la revolución social, desvalorizando la importancia de las condiciones propicias o adversas para esta acción. Su enfoque torna superfluas las tácticas y las estrategias socialistas. Ignoran, además, la llamativa autonomía del colapso económico que demostraron las victorias socialistas del siglo XX.

Los catastrofistas presentan escenarios políticos apocalípticos al aplicar indiscriminadamente categorías de la revolución, que fueron concebidas para situaciones muy específicas. Su expectativa en revoluciones inminentes precipitadas por catástrofes financieras es incompatible con el reconocimiento de las reformas sociales.

Los dogmáticos participan en la obtención de estos logros pero descalifican la posibilidad de sostenerlos, al estimar erróneamente que la era de esos avances está cerrada. Esta contradicción conduce a un divorcio entre discursos de derrumbe y prácticas sindical-reivindicativas.

Catastrofismo

 

El dogmatismo es una deformación de la acción política que se manifiesta en la izquierda en repeticiones de fórmulas y calcos de modelos. El endiosamiento de la Unión Soviética y la copia de la experiencia china, vietnamita o cubana fueron los principales dogmas del siglo XX. Estas modalidades han desaparecido, pero el doctrinarismo perdura entre algunas corrientes trotskistas que construyeron su identidad en la disputa con el oficialismo comunista.

Las tesis de dos autores pertenecientes a una misma organización política ––Pablo Rieznik y Luís Oviedo del Partido Obrero de Argentina- ilustran esta permanencia del dogmatismo, en caracterizaciones, posturas y estrategias. Su punto de partida es la defensa del catastrofismo como “alma del marxismo” y esencia de la revolución.

Reivindican explícitamente un término que habitualmente es identificado con la exageración o falta de seriedad. Ilustran su visión del capitalismo contemporáneo con numerosos ejemplos de quiebras industriales, bancarrotas financieras, gastos bélicos y desequilibrios fiscales. Atribuyen estos temblores al predominio del capital financiero sobre la inversión industrial y a la pauperización absoluta. Presentan esta visión como el fundamento insoslayable de un programa revolucionario y cuestionan duramente a los “desmoralizados vacilantes”, que no compartimos esa interpretación. 

Fuente: http://www.lahaine.org/

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